En un momento en que la escasez de tierra, energía y espacio físico se ha convertido en el cuello de botella de la inteligencia artificial, Nvidia comprometió mil quinientos millones de dólares para asegurar su lugar en la cadena física que sostiene el futuro digital. El acuerdo con SB Energy en Ohio —donde OpenAI será inquilino principal por dos décadas— revela que la carrera por la IA no se libra solo en algoritmos, sino en megavatios, concreto y contratos de largo plazo. Sobre los terrenos de una antigua planta nuclear de la Guerra Fría, tres gigantes tecnológicos intentan construir la infr