Rescatistas no pueden llegar a los vivos bajo los escombros por falta de equipo
Por tercera vez en menos de dos semanas, el campo de refugiados de Jabalia —uno de los más densamente poblados de Gaza— fue alcanzado por ataques aéreos israelíes, dejando al menos 31 muertos y decenas de heridos el lunes por la mañana. Lo que se repite no es solo la violencia, sino la acumulación de pérdidas sobre pérdidas: cada bombardeo encuentra a una comunidad ya fracturada por el anterior. En el silencio entre los escombros, rescatistas sin equipo suficiente escuchan voces que no pueden alcanzar, testimonio de una crisis humanitaria que supera la capacidad de respuesta de quienes intentan mitigarla.
- Israel atacó por tercera vez en dos semanas el campo de Jabalia, matando al menos 31 personas y hiriendo a decenas más en un solo bombardeo del lunes.
- Doce viviendas en la zona de Nadi Khadamat fueron destruidas directamente, sumándose a la devastación acumulada de los ataques del 31 de octubre y días posteriores, que ya habían cobrado entre 100 y 150 vidas civiles.
- Personas siguen atrapadas bajo toneladas de escombros mientras los rescatistas, sin materiales ni equipos adecuados, se enfrentan a la imposibilidad de llegar a ellas a tiempo.
- La infraestructura de emergencia del campo está colapsada, y cada nuevo ataque amplía la brecha entre las necesidades humanitarias y los recursos disponibles para atenderlas.
- La incertidumbre persiste: no hay señales de que los bombardeos cesen, y las familias del campo viven en la espera de un próximo golpe sin saber si habrá algo que lo detenga.
El lunes por la mañana, las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron un nuevo ataque aéreo contra el campo de refugiados de Jabalia, en el norte de Gaza. Los rescatistas recuperaron al menos 31 cuerpos entre los escombros; decenas más resultaron heridas. Doce viviendas en la zona de Nadi Khadamat fueron alcanzadas directamente por el bombardeo.
No era un ataque aislado. Israel ya había golpeado el mismo campo dos veces en octubre: el primero, el 31 de octubre, provocó el colapso de varios edificios y mató entre 50 y 100 personas; un día después, otro bombardeo cobró decenas de vidas más. Este era el tercero en poco más de dos semanas.
Más allá de los muertos contabilizados por la agencia palestina WAFA, había una dimensión aún más brutal: personas seguían vivas bajo los escombros, pero los socorristas no podían llegar a ellas. Según Al Jazeera, la razón era simple: no contaban con el material ni el equipo necesario para las operaciones de rescate. En un campo ya saturado de necesidades y con la infraestructura de emergencia colapsada, los rescatistas se enfrentaban a la imposibilidad de salvar vidas que aún palpitaban bajo toneladas de hormigón.
Jabalia alberga a decenas de miles de personas desplazadas, muchas en condiciones precarias incluso antes de los ataques. Cada bombardeo no era solo un evento militar: era una catástrofe humanitaria que se sumaba a las anteriores, dejando más muertos, más familias sin hogar y menos capacidad de respuesta. Lo que vendría después seguía siendo incierto, con más personas bajo los escombros y la pregunta sin respuesta de cuándo llegaría el próximo ataque.
El lunes por la mañana, las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron un nuevo ataque aéreo contra el campo de refugiados de Jabalia, en el norte de la Franja de Gaza. Los rescatistas recuperaron al menos 31 cuerpos de entre los escombros. Decenas más resultaron heridas. Doce viviendas en la zona de Nadi Khadamat fueron alcanzadas directamente por el bombardeo, una área que ya había sufrido devastación previa durante la escalada reciente del conflicto.
Este no era un ataque aislado. Las Fuerzas de Defensa de Israel habían golpeado el mismo campo de refugiados dos veces en octubre. El primero, el 31 de octubre, provocó el colapso de varios edificios y, según diferentes estimaciones, mató entre 50 y 100 personas, dejando varios centenares de heridos. Un día después vino otro bombardeo que también cobró decenas de vidas civiles. Ahora, poco más de una semana después, llegó el tercero.
Los corresponsales de la agencia palestina WAFA reportaron los números del lunes. Pero había un problema más grave que los muertos contabilizados: personas seguían atrapadas bajo los escombros de los edificios derrumbados. Los socorristas no podían llegar a ellas. Según reportó Al Jazeera, la razón era simple y brutal: no tenían el material ni el equipo necesario para realizar las operaciones de rescate. En un campo de refugiados ya saturado de necesidades, donde la infraestructura de emergencia estaba colapsada, los rescatistas se enfrentaban a la imposibilidad de salvar vidas que aún palpitaban bajo toneladas de hormigón y acero.
Lo que sucedía en Jabalia era parte de una pauta más amplia. Desde que la escalada del conflicto palestino-israelí se intensificó, la zona había sido bombardeada repetidamente. Cada ataque dejaba cicatrices visibles en el terreno y en las personas que vivían allí. Las redes sociales circulaban videos que mostraban los efectos crudos de los bombardeos: edificios reducidos a escombros, polvo en el aire, gente buscando entre los restos.
El campo de refugiados de Jabalia albergaba a decenas de miles de personas desplazadas, muchas de ellas ya viviendo en condiciones precarias antes de que comenzaran los ataques. Cada bombardeo no era solo un evento militar: era una catástrofe humanitaria que se sumaba a las anteriores, dejando más muertos, más heridos, más personas sin hogar, más infraestructura destruida. Y cada vez, los rescatistas se enfrentaban a la misma realidad: recursos insuficientes para una crisis que crecía más rápido de lo que podían responder.
Lo que sucedería después seguía siendo incierto. Más personas bajo los escombros. Más familias buscando a sus seres queridos. Y la pregunta de cuándo llegaría el próximo ataque, y si habría algo o alguien que lo detuviera.
Notable Quotes
Todavía quedan personas bajo los escombros de los edificios, pero los socorristas no pueden rescatarlos debido a la falta de material para realizar las operaciones— Al Jazeera
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Jabalia ha sido atacado tres veces en tan poco tiempo?
Porque es un objetivo estratégico para las Fuerzas de Defensa de Israel. Es un campo de refugiados densamente poblado, lo que significa que hay muchas personas en un área pequeña. Desde la perspectiva militar, eso lo hace valioso como objetivo.
Pero ¿qué hay de los civiles? ¿Cómo se justifica matar a 31 personas en un solo ataque?
Esa es la pregunta que nadie puede responder satisfactoriamente. Los civiles están allí porque no tienen otro lugar adonde ir. Muchos ya eran refugiados antes de que comenzaran estos bombardeos.
Mencionaste que los rescatistas no pueden sacar a la gente de bajo los escombros. ¿Eso significa que hay gente viva atrapada allí?
Sí. Según los reportes, hay personas vivas bajo los escombros. Pero sin equipo de rescate adecuado, sin maquinaria pesada, sin suficientes trabajadores capacitados, los rescatistas simplemente no pueden llegar a ellas a tiempo.
¿Cuánto tiempo pueden sobrevivir las personas bajo los escombros?
Depende de muchos factores. Pero generalmente, después de 72 horas, las posibilidades de encontrar a alguien vivo disminuyen drásticamente. En Jabalia, con la falta de recursos, ese plazo es aún más corto.
¿Qué sucede después de esto? ¿Hay alguna perspectiva de que los ataques se detengan?
No hay señales de eso. Lo que vemos es una pauta: ataque, muerte, destrucción, luego otro ataque. Cada bombardeo deja el campo más dañado, a más personas desplazadas, a más familias rotas. Y cada vez, la capacidad de respuesta humanitaria se debilita más.