En las entrañas del Metro de Medellín, donde miles de ciudadanos se desplazan cada día confiando en la normalidad del tránsito colectivo, una banda de nueve personas convirtió la multitud en cómplice involuntaria de sus robos durante más de un año. Conocidos como 'Las Pirañas', operaban con roles precisos y técnicas ensayadas, extrayendo celulares de bolsillos ajenos con la misma frialdad con que una organización formal ejecuta sus procesos. Un juez de Medellín ha cerrado este capítulo enviándolos a prisión, recordándonos que el crimen organizado no siempre habita en las sombras, sino a veces