Venus pudo haber sido habitable durante miles de millones de años antes de convertirse en el infierno actual, lo que tendría implicaciones cruciales para entender la evolución de exoplanetas similares a la Tierra. Las fracturas poligonales de 1-2 kilómetros en Venus coinciden con patrones formados por contracción de arcillas en océanos terrestres, sugiriendo antiguos depósitos sedimentarios en las llanuras bajas del planeta.