Desde los albores de la civilización occidental, La Odisea ha narrado el deseo humano de regresar a casa después de haber sido transformado por el mundo. Christopher Nolan, director que ha hecho del tiempo y la identidad sus materias primas, lleva ahora el poema de Homero a la pantalla con una superproducción de 250 millones de dólares rodada en seis países y protagonizada por Matt Damon. No es un capricho de autor, sino la convergencia lógica de una filmografía que siempre ha preguntado lo mismo que preguntó Homero: qué queda de un hombre cuando el viaje lo ha deshecho y rehecho.