En las laderas rocosas de El Espinar, un vehículo encendió sin querer una llama que obligó a movilizar casi sesenta medios durante una noche entera. El fuego, clasificado en nivel 1 de gravedad potencial, fue contenido antes del amanecer, aunque la tierra guarda aún brasas ocultas que el viento del domingo podría despertar. La lucha contra el incendio recuerda cuán frágil es el equilibrio entre el paisaje y el paso humano, y cuánta vigilancia exige su custodia.