En los mercados asiáticos, lo que sube con euforia puede descender con igual intensidad: el viernes, Tokio y Seúl vieron evaporarse semanas de ganancias en una sola sesión, arrastradas por la fragilidad del sector tecnológico global. El Nikkei cedió un 4,03% y el Kospi un 6,37%, apenas tres semanas después de haber tocado máximos históricos, recordándonos que la confianza de los inversores es tan volátil como los activos que persiguen. La debilidad de los fabricantes de semiconductores estadounidenses encendió la mecha, y empresas como Samsung y SK Hynix pagaron el precio más alto. En el fondo