Nick Tilsen: «Los pueblos nativos le plantaremos cara a Trump en nuestra tierra robada»

Pueblos nativos enfrentan despojo histórico de tierras, contaminación ambiental con mercurio y arsénico, y exclusión de derechos políticos y económicos bajo políticas de Trump.
La tierra no se compra ni se vende. Somos parte de ella.
Tilsen explica por qué rechaza cualquier compensación monetaria por las Black Hills robadas.

Trump planea un parque de esculturas en el monte Rushmore, tierra sagrada lakota llamada Tunkášila Šákpe, violando tratados que la propia Corte Suprema reconoció hace 45 años. Tilsen propone recuperar el 80% de las Black Hills de propiedad pública, no para venganza sino para crear un sistema regenerativo que beneficie a todos mediante conservación de bisontes y gobernanza colectiva.

  • Trump planea un parque de esculturas en el monte Rushmore, tierra sagrada lakota llamada Tunkášila Šákpe
  • La Corte Suprema reconoció hace 45 años que el Gobierno violó un tratado para confiscar las Black Hills
  • La compensación recomendada en 1980 fue de 105 millones de dólares, rechazada por Tilsen
  • Tilsen propone recuperar el 80 por ciento de las Black Hills de propiedad pública
  • Está creando un corredor para bisontes desde las Black Hills hasta el río Misuri

Nick Tilsen, líder lakota, rechaza las celebraciones del 250 aniversario de EE.UU. en Dakota del Sur, denunciando que Trump celebra en tierras robadas a pueblos nativos y propone un futuro basado en recuperación territorial y gobernanza colectiva.

Nick Tilsen se niega a celebrar. Mientras Estados Unidos se prepara para conmemorar 250 años de existencia el próximo 4 de julio, el líder lakota rechaza cualquier participación en festividades que, a su juicio, glorifican una historia de violencia. Trump ha elegido Dakota del Sur como epicentro de los actos, un lugar que para Tilsen representa algo muy distinto: una tierra robada, un espacio sagrado profanado.

La montaña que los estadounidenses conocen como monte Rushmore lleva otro nombre en la memoria lakota: Tunkášila Šákpe, los Seis Abuelos. Fue un lugar sagrado para los lakotas y otras naciones indígenas antes de que cuatro rostros presidenciales quedaran grabados en la roca. Hace 45 años, la Corte Suprema dictaminó que el Gobierno federal había violado un tratado para confiscar esas tierras. El reconocimiento llegó demasiado tarde. Ahora Trump planea construir un parque de esculturas con 250 figuras de héroes estadounidenses en ese mismo lugar, una decisión que Tilsen describe como descarada: celebrar el nacimiento de una nación en tierra que fue robada mediante la violación de la propia Constitución.

La ironía no se le escapa. La Declaración de Independencia y la Constitución son las bases de la democracia estadounidense, dice Tilsen. El artículo VI establece que el cumplimiento de los tratados es la ley suprema del país. Sin embargo, el robo de las Black Hills fue una de las violaciones más flagrantes de esa ley. Trump ha añadido otra capa de provocación: incluirá esculturas de líderes nativos como Caballo Loco, Toro Sentado y Tecumseh. Para Tilsen, es una táctica colonial, un intento de disimular mediante la inclusión superficial. Nadie menciona que el creador original del monte Rushmore fue un supremacista blanco vinculado al Ku Klux Klan. Trump ha dejado claro que no desea escuchar sobre la esclavitud ni el genocidio indígena.

La compensación que la Corte Suprema recomendó en 1980 fue de 105 millones de dólares. Tilsen la rechaza como una broma. Los jueces estimaron el valor de la tierra según su precio en el momento del robo, sin considerar el oro, el uranio y otros metales valiosos extraídos posteriormente. El agua fue contaminada con mercurio y arsénico. Miles de millones fueron generados a partir de esos recursos, dinero que financió la construcción del país y la expansión hacia el Oeste. Ninguna cantidad monetaria es suficiente, dice Tilsen. La tierra no se compra ni se vende. Los pueblos nativos son parte de ella y ella es parte de ellos. Juntos han formado un ecosistema.

Tilsen propone recuperar aproximadamente el 80 por ciento de las Black Hills, la porción de propiedad pública. No busca expulsar a los blancos de sus campos o ranchos; eso perpetuaría el ciclo de injusticia. Busca cuidar la tierra de manera diferente, no como un depósito del que servirse indefinidamente. Está creando un corredor para bisontes desde las Black Hills hasta el río Misuri, el mayor proyecto mundial de conservación liderado por indígenas. Los bisontes siempre han sido los guardianes de la tierra. El proyecto crearía empleos, proporcionaría acceso a alimentos saludables y abordaría las preguntas fundamentales: cómo tratamos la tierra en la que vivimos, cómo mantenemos nuestra salud, cuáles son las medidas climáticas sensatas.

La visión de Tilsen desafía la noción occidental de liderazgo centralizado. Los lakotas nunca tuvieron un solo líder. Su sociedad se compone de tiospayes, familias extensas, y tiwahes, hogares. Viven en cuatro reservas con órganos de decisión locales. Los dakotas, los cheyennes del norte, los arikaras, los hidatsas y otros pueblos también tienen derechos históricos sobre las Black Hills. Son sociedades complejas que requieren toma de decisiones colectiva.

Tilsen sostiene que la democracia estadounidense fue inspirada en la Gran Ley de la Paz de los Haudenosaunee, desarrollada mucho antes de Colón. Esa ley incluía la separación de poderes, la toma de decisiones por consenso y la libertad individual. Los Padres Fundadores copiaron las ideas que les gustaban y negaron derechos a nativos, mujeres y personas negras. Ahora, mientras Trump despliega el Ejército contra quienes se oponen a él y aumenta la brecha entre ricos y pobres, Tilsen ve una responsabilidad indígena: recordar a los estadounidenses de dónde provienen realmente sus ideales democráticos. No de Europa, sino de la tierra que robaron.

Es muy descarado celebrar en nuestra tierra robada el nacimiento de una nación que nunca quisimos
— Nick Tilsen
Estoy seguro de que los lakotas, dakotas y nakotas recuperarán algún día las Black Hills
— Nick Tilsen
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué rechaza tan categóricamente cualquier compensación económica? Parece que 105 millones de dólares podrían hacer una diferencia real para las comunidades ahora.

Model

Porque el dinero no repara lo que fue roto. La tierra no es un bien que se pueda valorar en dólares. Es relación, es identidad, es el fundamento de quiénes somos como pueblo.

Inventor

Pero si recuperan el 80 por ciento de las tierras públicas, ¿no enfrentarían el mismo dilema que critica? La tentación de extraer recursos sería enorme.

Model

Ese es exactamente el punto. Nosotros no queremos repetir el sistema que nos destruyó. El corredor de bisontes es un ejemplo: regeneración, no explotación. Crea empleos, alimenta a la gente, restaura el ecosistema.

Inventor

¿Cree realmente que 574 naciones indígenas diferentes pueden unirse en torno a este objetivo?

Model

No he conocido a un solo indígena que no quiera recuperar sus tierras. Las diferencias culturales existen, pero el despojo es universal. Eso nos une.

Inventor

Trump llamaría a esto comunismo.

Model

Que lo llame como quiera. El comunismo es una idea europea. Nosotros tenemos miles de años de experiencia viviendo de manera colectiva. La crisis climática, la pobreza, la enfermedad: todo viene de un sistema que concentra tierra y dinero en pocas manos.

Inventor

¿Qué sucedería con el monte Rushmore si recuperaran las tierras?

Model

La naturaleza se cura sola. Ya hay grietas en los rostros. Nuestro trabajo sería guiar ese proceso. El Centro de Información podría convertirse en un museo que cuente la verdad: cómo surgió el movimiento de devolución de tierras, cómo contribuyó a la verdad, la reconciliación y la sanación.

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