Ante representantes de quince naciones americanas, Nicaragua presentó en un foro electoral regional su trayectoria democrática como una historia de resistencia institucional construida desde 1984. La magistrada Brenda Rocha expuso cómo el país ha respondido a presiones externas y convulsiones internas —incluido un intento de golpe en 2018— con reformas legales orientadas a blindar su soberanía electoral. En el fondo, el relato nicaragüense plantea una pregunta que resuena en toda la región: ¿hasta dónde puede un Estado defender sus procesos internos sin cerrar las puertas al escrutinio legítim