En Managua, la copresidenta Rosario Murillo declaró que Nicaragua avanza hacia un modelo electoral propio, libre de condicionamientos externos, en lo que presenta como una ruptura histórica con décadas de injerencia estadounidense en sus procesos cívicos. La Asamblea Nacional y el Consejo Supremo Electoral trabajan en reformas constitucionales que, según el gobierno, devolverían la soberanía electoral al pueblo nicaragüense. Este momento se inscribe en una tensión antigua entre autodeterminación y presión internacional, donde la definición misma de 'elecciones libres' se convierte en terreno d