Netanyahu confirma su candidatura electoral en Israel pese a cuestionamientos de Trump

El ataque de Hamás en octubre de 2023 causó más de mil muertos en Israel, evento que ha marcado la gestión de Netanyahu y alimenta críticas sobre su liderazgo.
Me voy a presentar y tengo la intención de ganar
Netanyahu responde directamente a las dudas de Trump sobre su continuidad como primer ministro israelí.

En el umbral de unas elecciones que definirán el rumbo de Israel, Benjamín Netanyahu —el gobernante más longevo de la historia moderna del país— ha confirmado su candidatura, desafiando tanto las dudas expresadas por su principal aliado, Donald Trump, como el rechazo de una mayoría ciudadana que lo responsabiliza por las heridas abiertas desde el ataque de Hamás en octubre de 2023. Su declaración no es solo un acto político: es la afirmación de un hombre que elige la arena electoral precisamente cuando el mundo y su propio pueblo cuestionan si debe seguir en ella.

  • Trump encendió la mecha al cuestionar públicamente en una entrevista con ABC si Netanyahu realmente quería continuar gobernando en tiempos de guerra, generando una crisis de imagen para el primer ministro israelí.
  • El partido Likud respondió antes que el propio Netanyahu: el 10 de junio emitió un comunicado anunciando la candidatura e invocando ayuda divina, una señal de que la presión externa había tocado un nervio político profundo.
  • Las encuestas revelan una fractura severa: el 61% de los israelíes —y el 83% de los ciudadanos palestinos con nacionalidad israelí— se opone a que Netanyahu se presente, reflejando el peso del ataque de Hamás y años de políticas controvertidas.
  • El reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán añade una capa de incertidumbre geopolítica que complica el terreno electoral: Netanyahu deberá navegar una alianza estadounidense que ya no le es incondicional.
  • Con su declaración 'me voy a presentar y tengo la intención de ganar', Netanyahu convirtió la duda ajena en combustible propio, apostando a que su experiencia y control institucional pueden superar el descontento documentado en las urnas.

El lunes, en su primer encuentro con la prensa tras el anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, Benjamín Netanyahu despejó cualquier ambigüedad: se presentará a las elecciones generales de otoño en Israel y tiene intención de ganar. La declaración fue una respuesta directa a Donald Trump, quien días antes había cuestionado en una entrevista con ABC si el primer ministro israelí realmente deseaba continuar en el cargo, especialmente gobernando en tiempos de guerra.

El partido Likud ya había adelantado la respuesta el 10 de junio con un comunicado que anunciaba la candidatura e invocaba ayuda divina —una réplica implícita y cargada de simbolismo a las palabras del presidente estadounidense. Pero fue Netanyahu quien cerró el capítulo en persona, ante los periodistas israelíes, con una frase que sonó tanto a convicción como a desafío.

La posición de Netanyahu es, sin embargo, políticamente frágil. Gobernante casi ininterrumpido desde 2009 —con un mandato anterior entre 1996 y 1999—, es el político que más tiempo ha dirigido Israel en su historia moderna. Pero esa trayectoria convive hoy con un descontento profundo: muchos israelíes lo responsabilizan por no haber anticipado el ataque de Hamás en octubre de 2023, que dejó más de mil muertos en territorio israelí. A eso se suman críticas por su postura frente al alistamiento militar de los ultraortodoxos y por el creciente aislamiento internacional del país.

Las encuestas lo confirman con cifras contundentes. Según un sondeo del Instituto para la Democracia de Israel de finales de mayo y principios de junio, el 61% de los israelíes cree que Netanyahu no debería presentarse. Entre los judíos israelíes el rechazo alcanza el 57%; entre los palestinos con ciudadanía israelí, sube al 83%.

Las elecciones de otoño serán, entonces, una prueba de si la experiencia política y el control institucional de Netanyahu pueden imponerse sobre ese descontento mayoritario —y sobre un escenario internacional que su propio aliado estadounidense está redefiniendo sin consultarle.

Benjamín Netanyahu se presentará a las elecciones generales de otoño en Israel. Lo dijo el lunes en una rueda de prensa, respondiendo directamente a las dudas que Donald Trump había expresado días antes sobre si el primer ministro israelí realmente deseaba continuar en el cargo. "Me voy a presentar y tengo la intención de ganar", afirmó Netanyahu ante los periodistas israelíes, en su primer encuentro con la prensa tras el anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán.

La confirmación llegaba después de que Trump, en una entrevista con la cadena ABC, cuestionara públicamente la continuidad de Netanyahu. El presidente estadounidense reconoció la carrera política del mandatario israelí pero planteó la pregunta de si realmente quería seguir adelante, especialmente considerando que gobierna en tiempos de guerra. El partido Likud de Netanyahu ya había respondido el 10 de junio con un comunicado en el que anunciaba su candidatura y expresaba confianza en la victoria, invocando la ayuda divina como respuesta implícita a las palabras de Trump.

Netanyahu es el político que más tiempo ha gobernado Israel en su historia moderna. Ocupa la oficina de primer ministro de manera casi continua desde 2009, con un mandato anterior que se extendió de 1996 a 1999. Su trayectoria política es larga, pero su popularidad actual es frágil. Muchos israelíes lo responsabilizan por no haber anticipado el ataque de Hamás en octubre de 2023, una operación que dejó más de mil muertos en territorio israelí. Además, enfrenta críticas por su tolerancia hacia el alistamiento militar de los ultraortodoxos y por lo que muchos perciben como un creciente aislamiento de Israel en la comunidad internacional.

Las encuestas reflejan este descontento. Según un sondeo del Instituto para la Democracia de Israel realizado entre finales de mayo y principios de junio, el 61 por ciento de los israelíes cree que Netanyahu no debería presentarse a las próximas elecciones. Entre los israelíes judíos específicamente, ese porcentaje desciende ligeramente al 57 por ciento. La cifra sube dramáticamente entre los palestinos con ciudadanía israelí: el 83 por ciento de ellos se opone a su candidatura.

La decisión de Netanyahu de confirmarse como candidato ocurre en un momento de tensión regional compleja. El acuerdo entre Estados Unidos e Irán que acaba de anunciarse añade una capa adicional de incertidumbre política. Netanyahu deberá competir en las elecciones de otoño no solo contra la opinión pública mayoritaria que lo rechaza, sino también navegando las dinámicas internacionales que su aliado estadounidense está redefiniendo. La carrera electoral israelí que se aproxima será un test de si su experiencia política y su control del aparato estatal pueden superar el descontento ciudadano que las encuestas documentan.

Netanyahu afirmó que se presentará a las elecciones y que tiene la intención de ganar
— Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel
Trump expresó dudas sobre si Netanyahu realmente quería continuar, reconociendo que gobernar en tiempos de guerra es desafiante
— Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en entrevista con ABC
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Trump cuestionó públicamente si Netanyahu quería seguir siendo primer ministro?

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Trump reconoce que Netanyahu ha tenido una carrera política larga, pero sugiere que gobernar en tiempos de guerra es agotador. Probablemente buscaba tantear si Netanyahu estaba considerando retirarse voluntariamente, lo que habría sido más limpio políticamente para ambos.

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¿Qué tan grave es que el 61 por ciento de los israelíes no quiera que se presente?

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Es una mayoría clara y contundente. Pero Netanyahu tiene herramientas que otros políticos no tienen: control del aparato estatal, una base electoral leal, y décadas de experiencia en supervivencia política. Las encuestas no son elecciones.

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¿El ataque de Hamás de octubre de 2023 es la razón principal por la que la gente lo rechaza?

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Es parte importante, sí. Lo responsabilizan por no haber visto venir un ataque de esa magnitud. Pero también hay críticas sobre cómo ha manejado otras cosas: su relación con los ultraortodoxos, el aislamiento internacional. Es un rechazo multicapa.

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¿Qué significa que el 83 por ciento de los palestinos con ciudadanía israelí se oponga a él?

Model

Refleja una brecha profunda. Para esa población, Netanyahu representa políticas que los afectan directamente. Su oposición es casi unánime, lo que muestra cuán polarizado está el país.

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¿Puede Trump hacer algo para debilitar la candidatura de Netanyahu?

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Trump ya lo hizo públicamente al cuestionarlo. Pero Netanyahu respondió con firmeza. Ahora depende de cómo evolucione la relación entre ambos durante la campaña electoral.

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