En un tiempo en que la desconfianza hacia la publicidad convencional crece entre las audiencias, Nestea ha elegido ceder el micrófono a su propia comunidad: los vídeos que protagonizan la segunda fase de 'Fluye con Nestea' no fueron escritos en ninguna oficina, sino capturados espontáneamente por personas que sienten la marca como propia. Este gesto no es solo una táctica de marketing, sino el reflejo de una pregunta más honda que recorre toda la industria creativa: ¿quién tiene derecho a contar la historia de una marca, y desde qué lugar?