En el cruce entre la demografía global, la economía vasca y la degradación del debate político español, un analista advierte que las sociedades ricas como Euskadi poseen los recursos para gobernar la complejidad migratoria, pero carecen del clima político necesario para hacerlo. La emigración, fenómeno tan antiguo como la necesidad humana, no se detiene con muros ni retórica, sino que exige ser administrada con inteligencia y honestidad. Mientras tanto, una clase política española atrapada en el insulto sistemático deja sin respuesta los grandes desafíos estructurales que definirán el futuro c