En el silencio del espacio orbital, una nave robótica enviada a rescatar dos décadas de ciencia astronómica enfrenta su propia crisis antes de poder cumplir su misión. LINK, construida en tiempo récord por Katalyst Space para elevar el telescopio Swift de su caída inevitable, perdió el control de su orientación a finales de julio de 2026, apenas semanas después de alcanzar la órbita. Es la paradoja clásica del rescate: el salvador que necesita ser salvado, mientras el reloj del otoño sigue avanzando.