En las primeras horas de la madrugada, la NASA confirmó lo que ya circulaba como rumor: un fragmento del cohete Falcon 9 de SpaceX, a la deriva durante más de dieciocho meses, había impactado la superficie lunar. El evento, no planeado pero tampoco sin precedente, recuerda que la Luna lleva miles de millones de años recibiendo el bombardeo silencioso del cosmos, y que ahora, por primera vez con claridad, las empresas comerciales se suman a esa historia junto a las agencias gubernamentales.