Hay más para contrabandear mientras haya demanda
La Guardia Costera estadounidense incautó 193 toneladas de cocaína en el año fiscal 2024, el doble del año anterior, con un tercio decomisado en el Caribe. Los traficantes están aumentando vuelos ilegales desde Colombia hacia islas caribeñas, lanzando drogas al mar para ser recogidas por buques mercantes más grandes que no son atacados.
- La Guardia Costera estadounidense incautó 193 toneladas de cocaína en 2024, el doble del año anterior
- Al menos 21 personas murieron en ataques aéreos estadounidenses desde principios de septiembre
- Los traficantes ahora lanzan drogas desde aviones para ser recogidas por buques mercantes que no son atacados
- Un kilo de cocaína en el Caribe cuesta aproximadamente 3.000 dólares
Mientras el gobierno Trump intensifica operaciones militares en el Caribe contra el tráfico de drogas, los narcotraficantes adaptan sus métodos utilizando vuelos ilegales, buques de carga y rutas alternativas. La mayoría del tráfico marítimo hacia EE.UU. ocurre en el Pacífico, no en el Caribe.
En septiembre, cuando cazas estadounidenses destruyeron una lancha rápida frente a la costa dominicana, más de 375 paquetes de cocaína salieron despedidos hacia el agua. Algunos llevaban el sello rojo de la organización MEN, claramente visible en letras blancas y negras. Los mil kilos recuperados de los restos se sumaron a casi diecinueve mil kilos que la agencia antinarcóticos dominicana ya había incautado ese año, un récord antes de que los buques de guerra estadounidenses llegaran a la región.
La administración Trump ha presentado el Caribe y Venezuela como una autopista desenfrenada de drogas que mata estadounidenses. Pero los datos cuentan una historia diferente. La mayoría del tráfico marítimo de cocaína hacia Estados Unidos ocurre en el Pacífico, no en el Caribe. Sin embargo, la región sigue siendo un centro importante para la cocaína colombiana, parte de la cual pasa por Venezuela, aunque no juega ningún papel en el tráfico de fentanilo, la droga que más preocupaba al presidente Trump antes de que comenzaran los ataques.
Con ocho buques de guerra estadounidenses patrullando el Caribe, los narcotraficantes han adaptado sus métodos. En Trinidad y Tobago, los funcionarios antinarcóticos reportan un aumento repentino de vuelos ilegales desde Sudamérica que lanzan fardos de drogas al mar para ser recogidos por buques mercantes más grandes, que no son atacados por las fuerzas estadounidenses. Donde antes podía haber cinco vuelos ilegales en una mañana, ahora hay quince. Los paquetes llegan empaquetados con cuerdas y ganchos, listos para ser sacados del agua. En San Vicente y las Granadinas, han aparecido varios cargamentos grandes envueltos en lonas blancas con etiquetas que dicen "Industria Colombiana" y listas de ingredientes vitamínicos.
En otros lugares del Caribe, los efectos varían. En República Dominicana, el número de embarcaciones con drogas avistadas en el mar ha disminuido drásticamente. En Jamaica, los traficantes transportan cantidades más pequeñas para reducir sus pérdidas si son interceptados. Patrae Rowe, jefe de la División de Investigación de Armas de Fuego y Narcóticos de la Policía de Jamaica, señala que están viendo cambios en los métodos: "Se están utilizando medios más encubiertos para transportar la droga", como ocultarla en envíos de alimentos. Las incautaciones en Jamaica han aumentado constantemente en los últimos cinco años, con más de 2.508 kilos confiscados en 2024, la mayoría en un solo caso.
La Guardia Costera estadounidense incautó casi 193 toneladas de cocaína en el año fiscal que terminó en septiembre, más del doble que el año anterior. Un tercio de esa cantidad, unas 64 toneladas, fue decomisada en el Caribe. Pero los expertos advierten que estos números reflejan una realidad más amplia: nunca ha habido tanta cocaína en circulación. El precio de un kilo en el Caribe ronda los tres mil dólares, y aunque la presencia militar estadounidense está haciendo subir los precios, los expertos dicen que el efecto completo no se verá hasta dentro de varios meses.
Desde principios de septiembre, el gobierno Trump ha destruido al menos cuatro lanchas rápidas, matando a veintiuna personas. Los funcionarios han afirmado, sin aportar pruebas, que transportaban drogas para "narcoterroristas". Los expertos en derecho internacional coinciden en que los ataques violan la ley internacional. El gobierno justificó las operaciones citando las sobredosis en Estados Unidos, pero la mayoría de esas muertes se deben al fentanilo, que no se trafica a través del Caribe.
Los narcotraficantes han evolucionado desde los días de los cárteles colombianos de los ochenta, cuando el Caribe era la principal ruta hacia Miami. Ahora dividen las operaciones entre organizaciones interconectadas: algunos se encargan del cultivo, otros del almacenamiento, otros del transporte. Ningún cártel controla toda la cadena, lo que dificulta desmantelar las redes. Los traficantes también buscan mercados más caros en el extranjero, enviando cocaína a Róterdam, el puerto más activo de Europa, e incluso a Australia y Sudáfrica.
Alberto Areán Varela, coordinador regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, resume el desafío: hay una sobreproducción de cocaína en los países productores. "Hay más para contrabandear", dice. Los expertos advierten que es probable que los buques de guerra estadounidenses tengan poco impacto duradero en un mercado extraordinariamente lucrativo. La presión estadounidense sobre México y el aumento del consumo global están haciendo que el Caribe vuelva a ser relevante, pero mientras haya demanda y ganancias, habrá adaptación.
Citações Notáveis
Se están utilizando medios más encubiertos para transportar la droga, como ocultarla en envíos de alimentos— Patrae Rowe, jefe de la División de Investigación de Armas de Fuego y Narcóticos de la Policía de Jamaica
Hay una sobreproducción de cocaína en los países productores. Hay más para contrabandear— Alberto Areán Varela, coordinador regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué el gobierno Trump enfatiza tanto el Caribe si la mayoría del tráfico marítimo ocurre en el Pacífico?
Es una cuestión de narrativa y política. El Caribe es visible, está cerca, y los ataques aéreos generan titulares. Pero los datos muestran que es un teatro secundario. El verdadero volumen está en el Pacífico.
Entonces, ¿estos ataques aéreos que han matado a veintiuna personas, están siendo efectivos?
Están cambiando tácticas, no deteniendo el tráfico. Los traficantes simplemente usan aviones para lanzar drogas al mar y buques mercantes más grandes para recogerlas. Es como jugar ajedrez contra un oponente que tiene recursos ilimitados.
¿Cuál es el incentivo económico que mantiene esto funcionando?
Un kilo de cocaína en el Caribe cuesta tres mil dólares. En Europa cuesta mucho más. Mientras haya esa diferencia de precio y demanda global, habrá gente dispuesta a asumir el riesgo.
¿Qué tan efectiva es la fragmentación de las operaciones entre diferentes grupos?
Es brillante desde el punto de vista criminal. Si desmantelan un grupo, los otros continúan. Nadie controla toda la cadena, así que no hay un punto único de falla.
¿Cree que la presencia militar estadounidense tendrá algún efecto a largo plazo?
Los expertos son escépticos. Hay sobreproducción de cocaína en Colombia. Mientras exista esa oferta y la demanda global siga siendo fuerte, los métodos cambiarán pero el tráfico continuará. Es un problema de mercado, no de seguridad militar.