A menudo nos encontramos muy solas, y escuchar resulta fundamental
Las mujeres empresarias enfrentan barreras en acceso a financiación, visibilidad y redes de apoyo en entornos empresariales predominantemente masculinos. Impulsoras combina servicios financieros de BBVA con 30 años de experiencia de Fidem en mentoría emprendedora, formación y espacios de conexión.
- BBVA e Fidem lanzan Impulsoras, programa integral de acompañamiento para empresarias y emprendedoras
- Fidem cuenta con 30 años de experiencia en impulso del emprendimiento femenino
- El programa combina servicios financieros con formación, mentoría y espacios de networking
- Mujeres empresarias enfrentan barreras en acceso a financiación y visibilidad en sectores masculinizados
BBVA e Fidem crean 'Impulsoras', una iniciativa integral que ofrece financiación, formación y networking a empresarias y emprendedoras para potenciar su crecimiento en sectores masculinizados.
Emprender en soledad es difícil. Las decisiones, los riesgos, las dudas se acumulan sin red de contención. Para las mujeres, ese aislamiento tiene peso adicional: la financiación cuesta más de conseguir, los sectores industriales y tecnológicos siguen siendo espacios donde ellas son minoría, y sus voces no siempre resuenan igual en ambientes empresariales dominados por hombres. A esto se suma la presión de conciliar, la falta de referentes visibles, el camino más largo.
En este contexto nace Impulsoras, una iniciativa de BBVA desarrollada junto con Fidem. No es solo un programa de crédito. Es un acompañamiento integral que busca conectar a mujeres empresarias y emprendedoras en cualquier fase de su proyecto, ofreciendo tanto servicios financieros como formación, espacios de relación y apoyo sostenido. Olga Escriu, directora de Soluciones en Banca de Empresas e Instituciones de BBVA en Catalunya y responsable del proyecto, lo resume así: el objetivo es dar visibilidad a la mujer que lidera, que emprende, que dirige. Ayudarla a crecer personal y profesionalmente. "Este acompañamiento resulta clave para que ganen confianza y avancen", explica.
La iniciativa surge de escuchar directamente a las empresarias. BBVA quería saber qué necesitaban, qué querían. Y lo que encontró fue una realidad incómoda: pese a los avances, las desigualdades persisten. "A veces parece que todo está equilibrado, pero basta profundizar un poco para comprobar que no es así", admite Escriu. Fidem lleva treinta años en este terreno, impulsando emprendimiento femenino, creando, ayudando, acompañando a mujeres que quieren poner en marcha sus empresas. Cristina Cabañas, presidenta de Fidem, recuerda que la relación con BBVA viene de hace siete años, con tardes conjuntas para compartir experiencias y crear red. Ahora, con Impulsoras, esa colaboración da un salto cualitativo. "Es un programa de acompañamiento 360 grados para iniciar cualquier negocio", dice Cabañas. Y el alcance es amplio: no solo para quienes empiezan, sino para mujeres que afrontan un giro vital y deciden emprender, un perfil que a menudo queda fuera del mercado laboral tradicional.
La fuerza del programa está en la suma. Fidem aporta treinta años de experiencia en mentoría y acompañamiento emprendedor. BBVA aporta el conocimiento financiero. Pero hay algo más, menos tangible: "Este proyecto tiene alma. Hay personas muy comprometidas detrás", subraya Cabañas. Imma Marín, fundadora de Marinva, una consultora que usa el juego como herramienta de transformación, participó en los primeros grupos de trabajo que ayudaron a diseñar el programa. Lo que la sorprendió fue que no fue solo el banco quien diseñó la propuesta: las propias clientas participaron, plantearon sus demandas. Entre las necesidades detectadas estaban la formación específica en temas como finanzas e inteligencia artificial, y espacios donde conectar con otras mujeres. "Son espacios para compartir y conocer a otras mujeres, y eso puede abrir oportunidades", apunta Marín.
Hay algo más que cambia: la mirada dentro de la propia entidad financiera. "El simple hecho de que el banco piense en la mujer emprendedora y le preste atención ya es una buena noticia", dice Marín. Existen datos que muestran diferencias en cómo hombres y mujeres se relacionan con el dinero, y conviene tenerlas en cuenta. Núria Martí, fundadora de Empypro, una empresa especializada en depósitos de almacenamiento, instalaciones de tuberías y terminales para la industria química y petroquímica, percibe el valor del programa sobre todo en la conexión con otras mujeres. "En mi caso, me ha abierto la mirada y me ha permitido conectar con otras mujeres", explica. En sectores como el industrial, donde ella trabaja, crear red a partir de Impulsoras adquiere relevancia especial. "A menudo nos encontramos muy solas", admite, "y escuchar resulta fundamental. De las experiencias de otras personas se aprende".
Martí también reivindica visibilidad para el talento femenino. "Hay mujeres muy potentes, pero con frecuencia quedamos en un segundo plano". Confía en que el programa evolucione hacia un apoyo más personalizado, con mentores que acompañen cuando la soledad pesa. Pero más allá de los servicios concretos, Impulsoras aspira a crear algo más profundo: una comunidad basada en la colaboración. "No se trata tanto de competir, sino de compartir", resume Martí. Esta visión conecta con una idea cada vez más presente en el ámbito empresarial: la diversidad no es solo equidad, es competitividad. "Si no trabajas el talento y el bienestar, lo pierdes", advierte Escriu. El programa inicia ahora su recorrido con el desafío de consolidar esa red y adaptarse a las necesidades reales de quienes la integran. El camino es largo, pero quienes lo impulsan tienen claro el punto de partida: escuchar, acompañar, dar espacio a un talento que ha permanecido demasiado tiempo en segundo plano.
Citações Notáveis
El objetivo es dar visibilidad a la mujer empresaria, emprendedora y directiva, ayudarlas en su crecimiento personal y profesional— Olga Escriu, directora de Soluciones en Banca de Empresas e Instituciones de BBVA en Catalunya
Este proyecto tiene alma. Hay personas muy comprometidas detrás— Cristina Cabañas, presidenta de Fidem
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué BBVA decide ahora lanzar un programa específico para mujeres emprendedoras? ¿Qué cambió?
No es que algo haya cambiado de repente. Es que decidieron escuchar. Preguntaron directamente a las empresarias qué necesitaban, y descubrieron que las barreras siguen siendo reales: acceso a financiación más difícil, sectores donde son minoría, voces que no resuenan igual. El banco reconoció que podía hacer algo.
Pero BBVA ya ofrecía financiación a mujeres. ¿Qué es diferente en Impulsoras?
La diferencia es que no es solo dinero. Es acompañamiento integral. Formación en finanzas, inteligencia artificial. Espacios donde conectar con otras mujeres. Mentoría. Lo que descubrieron es que muchas mujeres no necesitaban solo un crédito; necesitaban sentirse menos solas, aprender de otras, tener referentes.
Fidem lleva treinta años en esto. ¿Por qué ahora se alían con un banco?
Porque Fidem sabe de mentoría y acompañamiento emprendedor, pero no tiene la capacidad financiera de BBVA. La alianza permite que lo que Fidem ha construido en tres décadas llegue a más mujeres, con recursos reales detrás. Es una suma: experiencia más dinero.
Núria Martí dice que a menudo se sienten solas en sectores industriales. ¿Eso es lo que realmente resuelve el programa?
En parte, sí. El networking es poderoso. Cuando trabajas en un sector donde eres una de pocas mujeres, encontrar a otras que enfrentan desafíos similares cambia la perspectiva. Pero el programa también busca que esas mujeres sean visibles, que su talento no quede en segundo plano.
¿Hay riesgo de que sea solo una iniciativa de marketing para BBVA?
Es una pregunta justa. Pero lo que importa es si funciona para las mujeres. Imma Marín, que participó en el diseño, subraya que no fue el banco quien decidió todo: las propias empresarias participaron, plantearon sus demandas. Eso sugiere que hay escucha real, no solo una campaña.
¿Qué viene después? ¿Cómo crece esto?
El programa está en sus inicios. El reto es consolidar la red, adaptarse a lo que las participantes realmente necesitan, evolucionar hacia apoyo más personalizado. Pero la dirección es clara: crear una comunidad donde se colabore en lugar de competir, donde la diversidad sea vista como ventaja competitiva, no como obligación.