Elon Musk, uno de los hombres más ricos del planeta, ha declarado que el dinero podría volverse irrelevante hacia 2036, cuando la inteligencia artificial y los robots humanoides produzcan bienes y servicios en abundancia ilimitada. Su argumento no es sobre tecnología en sí, sino sobre la naturaleza de la escasez: si esta desaparece, el instrumento que usamos para administrarla pierde su razón de ser. Es una de las predicciones más radicales sobre el futuro económico que haya formulado un actor central del capitalismo contemporáneo, y llega sin respuestas claras sobre cómo se gobernaría ese mun