En el umbral de una nueva era tecnológica, Elon Musk advirtió desde el evento Bosch Connected World que la humanidad se aproxima a un punto de quiebre energético: la inteligencia artificial, cuya demanda se multiplica por diez cada semestre, amenaza con superar la capacidad de generación eléctrica global antes de que el mundo pueda adaptarse. No es la primera vez que el progreso supera a la infraestructura que lo sostiene, pero pocas veces la brecha ha sido tan vertiginosa ni las consecuencias tan transversales — desde la industria hasta la vida cotidiana. La pregunta que queda suspendida no e