Murió Martha Lillard, última paciente estadounidense dependiente de pulmón de acero

Martha Lillard pasó más de 70 años con parálisis severa dependiendo de un pulmón de acero, enfrentando limitaciones motoras y respiratorias extremas que requirieron adaptaciones constantes en su vida cotidiana.
Tenía el entusiasmo y la determinación para seguir viviendo
Las palabras de su hermana sobre cómo Martha superó las predicciones médicas que le daban menos de veinte años de vida.

Lillard contrajo polio a los 5 años en 1953, quedando paralizada del cuello hacia abajo, y dependió del pulmón de acero durante más de 70 años. A pesar de limitaciones severas, estudió, viajó, se casó con un hombre conocido por internet y vivió décadas más de lo que los médicos predijeron.

  • Martha Lillard murió el 26 de junio a los 78 años en Oklahoma
  • Contrajo polio en 1953 a los 5 años, quedando paralizada del cuello hacia abajo
  • Dependió del pulmón de acero durante más de 70 años, los últimos dos años casi 24 horas diarias
  • Los médicos predijeron que no viviría más allá de los 20 años
  • Se casó con Baha Salh, un hombre egipcio que conoció por internet hace más de 20 años

Martha Lillard, sobreviviente de polio que vivió 78 años dependiendo de un pulmón de acero desde la infancia, falleció el 26 de junio en Oklahoma. Su muerte marca el fin de una era de tecnología médica que fue crucial para tratar la polio en Estados Unidos.

Martha Lillard murió el 26 de junio en Oklahoma a los 78 años, marcando el final de una era médica estadounidense. Fue la última persona en el país que vivió dependiendo de un pulmón de acero, el aparato que la mantuvo con vida durante más de siete décadas después de que la polio la paralizara siendo niña.

Contrajo la enfermedad en 1953, dos años antes de que llegara la vacuna que eventualmente erradicaría la polio de Estados Unidos. Tenía cinco años cuando despertó con dolor intenso en el cuello y descubrió que no podía levantar la cabeza de la almohada. Cuatro días después perdió la conciencia. "No podía respirar. No podía mover los brazos ni las piernas", recordaría décadas más tarde en una entrevista. El virus la dejó paralizada del cuello hacia abajo, con menos del 25% de capacidad pulmonar que conservaría el resto de su vida.

Los médicos le dijeron que no viviría más allá de los veinte años. Se equivocaron profundamente. Lillard pasó inicialmente seis meses hospitalizada, llegando a permanecer 23 horas diarias dentro del pulmón de acero mientras reaprendía a respirar. El dispositivo, un ventilador de cuerpo completo que encerraba el torso y regulaba la presión del aire para forzar la entrada y salida de oxígeno, era entonces un tratamiento estándar para los pacientes con polio. Pero a diferencia de otros niños que resistían la máquina, ella la aceptó. "Normalmente no les gustaba meter a los niños porque se resistían, pero yo no. Me gustaba. Se sentía bien respirar", explicó.

Con el tiempo, recuperó la capacidad de caminar y fortaleció sus pulmones lo suficiente para pasar menos tiempo dentro del aparato. Recobró parte del uso del brazo izquierdo y las piernas, aunque el brazo derecho permaneció paralizado. De niña asistía dos horas diarias a la escuela primaria y completaba el resto de su educación con clases particulares. Más tarde cursó la secundaria a través de un sistema telefónico que le permitía comunicarse por intercomunicador con maestros y compañeros. Su familia adaptó la vida entera alrededor de la máquina: hacían viajes en carretera a Misuri con un remolque especial mientras su padre llamaba a hoteles para verificar que las puertas fueran lo suficientemente anchas para el aparato en el que dormía. Durante un período incluso pudo conducir.

A pesar de las limitaciones extremas, Lillard vivió sola durante años y preparaba sus propias comidas. La llegada de Internet transformó su mundo. Le permitió mantenerse informada, aprender sobre su enfermedad y conectar con otras personas. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, entró en una sala de chat buscando entender lo ocurrido y conoció a un hombre egipcio con quien mantuvo contacto en línea durante más de veinte años. Cuando finalmente obtuvo una visa, Baha Salh viajó a Oklahoma y se casó con Lillard. Su hermana menor, Cindy McVey, describió su relación: "Eran realmente almas gemelas. Está desconsolado".

En los últimos años de su vida, el síndrome pospolio aceleró su deterioro. Luego contrajo COVID-19 dos veces, y el COVID prolongado agravó aún más su condición respiratoria. En los últimos dos años pasó casi 24 horas diarias dentro del pulmón de acero. El aparato mismo se convirtió en un problema: algunas de sus piezas provenían de la década de 1940 y eran prácticamente imposibles de conseguir. Su hermana y su esposo buscaban desesperadamente a alguien capaz de repararlo. El año pasado, un tornado dejó sin electricidad la máquina. Baha Salh le practicó respiración boca a boca hasta que llegó la ayuda.

Su muerte fue certificada como insuficiencia pulmonar crónica y síndrome pospolio, aunque su hermana atribuyó el fallecimiento a los efectos del COVID prolongado. McVey recordó las palabras que los médicos le dijeron a Martha cuando era niña: que no se suponía que viviera más allá de los veinte años. "Pero ella tenía el entusiasmo y la determinación para seguir viviendo y aprovechar al máximo su vida", dijo. Con su muerte desaparece el último testigo viviente de una tecnología médica que fue crucial en la batalla contra la polio, una enfermedad que una vez aterrorizó a Estados Unidos con miles de casos anuales de parálisis, especialmente en niños, hasta que las campañas de vacunación iniciadas en 1955 redujeron los casos a menos de diez en la década de 1970 y la enfermedad fue declarada erradicada en 1979.

No podía respirar. No podía mover los brazos ni las piernas
— Martha Lillard, describiendo los síntomas de la polio
Eran realmente almas gemelas. Está desconsolado
— Cindy McVey, hermana de Martha, sobre su matrimonio con Baha Salh
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Qué significa que Martha fuera la última persona dependiente de un pulmón de acero en Estados Unidos?

Model

Significa que toda una era de la medicina estadounidense terminó con ella. El pulmón de acero fue la solución que salvó a miles de personas durante la epidemia de polio. Cuando desapareció la enfermedad, la tecnología se volvió innecesaria. Martha fue la última que la necesitaba.

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¿Cómo es posible que viviera más de 70 años cuando los médicos le dijeron que no pasaría de los veinte?

Model

Eso es lo que la hace extraordinaria. No fue solo supervivencia biológica. Fue determinación. Ella aceptó la máquina cuando otros niños la rechazaban. Aprendió a vivir dentro de sus límites sin permitir que la definieran.

Inventor

¿Qué cambió cuando llegó Internet?

Model

Todo. De repente el mundo no estaba limitado a lo que podía alcanzar físicamente. Pudo aprender, conectar, buscar respuestas. Conoció a su esposo en una sala de chat. Internet le devolvió la agencia que la parálisis le había arrebatado.

Inventor

¿Por qué el COVID fue tan devastador para ella específicamente?

Model

Porque ya estaba viviendo al borde del colapso respiratorio. Con menos del 25% de capacidad pulmonar, cualquier infección respiratoria era potencialmente fatal. El COVID prolongado fue el golpe final a un cuerpo que ya había sido castigado durante 70 años.

Inventor

¿Qué representa su muerte para la historia de la medicina?

Model

Representa el cierre de un capítulo. La polio fue derrotada por las vacunas. El pulmón de acero fue reemplazado por tecnología más moderna. Martha fue el último eslabón con esa era. Su muerte no es solo personal; es histórica.

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