Desde la cara oculta de la Luna —ese territorio que nunca mira hacia la Tierra y que por ello ha permanecido como un archivo casi intacto del tiempo primordial— las muestras traídas por la misión china Chang'e-6 revelan que el bombardeo de asteroides que moldeó el Sistema Solar primitivo no fue un cataclismo súbito, sino una lluvia lenta y sostenida que se extendió durante más de tres mil millones de años. Lo que la Tierra borró con su propia vida geológica, la Luna lo guardó con fidelidad. Este hallazgo, publicado en Science Advances, obliga a reescribir los modelos con los que la ciencia ha