No sabemos dónde se va a detener esta tendencia al alza
En el umbral del nuevo año, Estados Unidos contempla una temporada de gripe que supera los ritmos habituales: más de siete millones de contagios, 3.100 muertes y una variante —el subclado K del H3N2— que se propaga con una velocidad que desafía la inmunidad colectiva. Lo que inquieta a los expertos no es tanto la letalidad del virus como la incertidumbre sobre su techo, recordándonos que la naturaleza viral no negocia con los calendarios humanos. La vacunación, aún accesible, sigue siendo el acto más sencillo con el que una persona puede inclinar la balanza a su favor.
- Los hospitales estadounidenses registraron más de 19.000 ingresos por influenza en una sola semana, duplicando de golpe las cifras de la semana anterior.
- Ocho niños han muerto en lo que va de la temporada, cinco de ellos solo en la última semana reportada, poniendo rostro humano a las estadísticas.
- El subclado K del H3N2, detectado primero en Australia, se expande sin señales de desaceleración porque la población tiene menos inmunidad previa contra él que contra cepas anteriores.
- Solo el 42% de los estadounidenses se había vacunado a mediados de diciembre, dejando a la mayoría del país expuesta justo cuando el virus alcanza su pico de actividad.
- Los CDC y virólogos de Johns Hopkins y Mount Sinai advierten que aún no saben dónde se detendrá el aumento, y esa incertidumbre es, en sí misma, la mayor señal de alarma.
La temporada de gripe 2025-2026 en Estados Unidos está rompiendo los patrones conocidos. Con más de siete millones de casos registrados, casi 81.000 hospitalizaciones y 3.100 muertes, los números crecen semana tras semana sin mostrar señales de freno. Solo en la semana del 20 de diciembre, los hospitales reportaron más de 19.000 ingresos por influenza —un salto de más de 9.000 respecto a los siete días anteriores— y cinco niños perdieron la vida, elevando a ocho el total de fallecimientos pediátricos en la temporada.
El protagonista de este brote es el subclado K de la influenza A (H3N2), una variante detectada primero en Australia que ahora domina los contagios en todo el país. El virólogo Andrew Pekosz, de Johns Hopkins, señaló que lo inusual no es el momento del año sino la velocidad y magnitud con que los casos están aumentando. Su colega Florian Krammer, de Mount Sinai, ofreció una clave para entender el fenómeno: la variante K no es necesariamente más letal, pero la población tiene menos inmunidad acumulada contra ella, lo que explica su rápida propagación. La pregunta que nadie puede responder todavía es dónde se detendrá esta tendencia.
La vacunación sigue siendo la principal herramienta de defensa. Aunque la vacuna de esta temporada fue formulada antes de que el subclado K fuera identificado, datos preliminares del Reino Unido sugieren que su eficacia es comparable a la de años anteriores. El problema es la cobertura: apenas el 42,2% de los estadounidenses se había vacunado hasta el 13 de diciembre. Funcionarios del CDC insisten en que aún no es tarde para hacerlo, y los especialistas complementan el mensaje recomendando el uso temprano de antivirales como el oseltamivir en pacientes de alto riesgo, junto con medidas básicas de higiene. Los próximos meses dirán si estos esfuerzos logran contener el avance del virus.
En Estados Unidos, la temporada de gripe de 2025-2026 está tomando un giro preocupante. Los números crecen semana tras semana: más de siete millones de casos registrados hasta ahora, casi 81.000 hospitalizaciones y 3.100 muertes. Solo en la semana que terminó el 20 de diciembre, los hospitales reportaron 19.053 ingresos por influenza, un salto de más de 9.000 respecto a la semana anterior. En esa misma semana, cinco niños murieron por la enfermedad, elevando a ocho el total de fallecimientos pediátricos en lo que va de la temporada.
La culpa la tiene una variante específica: el subclado K de la influenza A (H3N2), que fue detectada por primera vez en Australia durante el verano boreal y ahora domina los contagios en Estados Unidos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron que la actividad del virus sigue en ascenso en todo el país, sin signos de desaceleración. Lo que distingue a este brote no es necesariamente su gravedad, sino su velocidad y magnitud. Andrew Pekosz, virólogo de la Universidad Johns Hopkins, lo expresó con claridad: el momento del año es similar al de temporadas anteriores, pero la cantidad de casos y la rapidez con que están aumentando es inusual para esta época.
La pregunta que mantiene despiertos a los expertos es dónde se detendrá esta tendencia. Pekosz admitió que simplemente no lo saben, y esa incertidumbre es lo que más preocupa a las comunidades médicas en este momento. Florian Krammer, virólogo de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, ofreció una perspectiva matizada: la variante K no es necesariamente más letal que sus predecesoras, pero las personas parecen tener menos inmunidad contra ella comparada con cepas anteriores. Eso explica por qué se está propagando tan rápidamente.
La vacunación sigue siendo la mejor defensa disponible, según todos los expertos consultados. Aunque hubo preocupación inicial sobre la efectividad de la vacuna de esta temporada, que fue desarrollada antes de que el subclado K fuera identificado, datos preliminares del Reino Unido sugieren que su eficacia es comparable a la de años anteriores. Sin embargo, hay un problema: solo el 42,2 por ciento de los estadounidenses se había vacunado hasta el 13 de diciembre de 2025. Lisa Grohskopf, funcionaria del CDC, insistió en que aún no es demasiado tarde para hacerlo.
Los especialistas también recomiendan el uso temprano de medicamentos antivirales como el oseltamivir para pacientes con alto riesgo de complicaciones, además de mantener medidas básicas de higiene: lavarse las manos frecuentemente, cubrirse al toser y evitar el contacto cercano con personas enfermas. El panorama es claro: Estados Unidos está enfrentando una temporada de gripe más intensa de lo habitual, con una variante que se propaga con rapidez y una población que aún no está completamente protegida. Los próximos meses determinarán si los esfuerzos de vacunación logran frenar el avance del virus o si las cifras continúan escalando.
Citações Notáveis
La cantidad de casos y la rapidez con que están aumentando es algo que no se suele ver a esta altura del año— Andrew Pekosz, virólogo de la Universidad Johns Hopkins
Definitivamente no es demasiado tarde para vacunarse contra la gripe— Lisa Grohskopf, funcionaria del CDC
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué esta variante K se propaga tan rápido si no es más letal que otras?
Porque la gente simplemente no tiene inmunidad contra ella. Es como si el virus encontrara un camino nuevo en el que el cuerpo no reconoce las defensas que funcionaban antes.
Entonces la vacuna no funciona bien contra esta variante.
No exactamente. La vacuna sigue siendo efectiva para prevenir casos graves y muertes, que es lo que importa. Lo que cambió es que puede no proteger tan bien contra infecciones leves, pero eso es diferente a no funcionar.
¿Y por qué solo el 42 por ciento de los estadounidenses se ha vacunado?
Esa es la pregunta que los expertos se hacen también. Incluso con una temporada tan intensa como esta, la cobertura sigue siendo baja. Hay tiempo aún, pero el virus no espera.
¿Qué hace que esta temporada sea diferente a las anteriores?
No es solo la variante. Es la combinación: el virus llegó temprano, se propaga rápido, y la gente no está protegida. Los expertos dicen que no saben dónde va a parar esto, y esa incertidumbre es lo más inquietante.
¿Los niños están en mayor riesgo?
El H3N2 siempre ha sido más peligroso para adultos mayores y niños pequeños. Ya hay ocho muertes pediátricas en lo que va de la temporada, así que sí, hay riesgo real.
¿Qué debería hacer alguien que aún no se ha vacunado?
Vacunarse ahora, sin esperar. Y si tiene síntomas y está en riesgo, buscar medicamentos antivirales rápidamente. El tiempo es importante en esto.