Sin este campo invisible, nada de lo que conocemos existiría
François Englert, el físico belga que en 1964 formuló junto a Robert Brout la existencia del campo que confiere masa a todas las partículas del universo, murió el jueves en Bruselas a los 93 años. Su hipótesis, ignorada durante décadas por la imposibilidad técnica de verificarla, fue confirmada en 2012 por el CERN y le valió el Premio Nobel de Física en 2013. Con su muerte, desaparece uno de los últimos arquitectos de una revolución silenciosa: la que explicó por qué existe la materia tal como la conocemos.
- Una pregunta formulada en 1964 tardó 48 años en responderse experimentalmente, convirtiendo la paciencia científica en una forma de fe racional.
- El Gran Colisionador de Hadrones del CERN detectó en 2012 la partícula predicha por Englert y Brout, cerrando uno de los capítulos más largos de la física moderna.
- A pesar de ser coformulador de la teoría, Englert vivió a la sombra del nombre que la historia eligió recordar: el bosón de Higgs, no el bosón de Englert-Brout.
- Con la muerte de Peter Higgs en 2024 y ahora la de Englert, la generación que construyó el Modelo Estándar desaparece, dejando un legado que sigue activo en cada partícula del cosmos.
François Englert murió el jueves en Bruselas a los 93 años. El CERN lo anunció el viernes. Era un físico teórico belga cuya carrera giró en torno a una pregunta fundamental: ¿por qué tienen masa las partículas? La respuesta que formuló junto a Robert Brout en 1964 tardaría casi medio siglo en confirmarse, pero cuando lo fue, transformó para siempre la comprensión del universo.
Nacido en Bruselas en 1932, Englert comenzó como ingeniero antes de volcarse en la física teórica. Se doctoró en 1959 por la Universidad Libre de Bruselas, donde pasaría la mayor parte de su vida profesional. Fue allí donde, junto a Brout, planteó una hipótesis audaz: la existencia de un campo invisible y omnipresente que permea todo el universo y confiere masa a las partículas. Sin ese mecanismo, nada de lo que conocemos podría existir.
En la misma época, el físico británico Peter Higgs llegaba de forma independiente a conclusiones similares. Con el tiempo, la partícula asociada al campo llevaría principalmente su nombre. Englert reconocería que lo verdaderamente importante no era el crédito, sino que la teoría fuera correcta.
La confirmación llegó en 2012, cuando los experimentos ATLAS y CMS del Gran Colisionador de Hadrones del CERN detectaron la partícula predicha 48 años antes. En 2013, Englert e Higgs compartieron el Premio Nobel de Física. Ese mismo año, ambos recibieron también el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.
Peter Higgs murió en 2024. Con la muerte de Englert, desaparece el último de los hombres que formularon la teoría. El campo que descubrieron, sin embargo, permanece: invisible e inmutable, confiriendo masa a cada partícula del universo, incluidos nosotros mismos.
François Englert murió el jueves en Bruselas a los 93 años. El Laboratorio Europeo de Física de Partículas lo anunció el viernes a través de sus redes sociales. Englert era un físico teórico belga cuya carrera se construyó sobre una pregunta fundamental: ¿por qué tienen masa las partículas? La respuesta que formuló, junto con su colaborador Robert Brout, en 1964, tardó casi medio siglo en confirmarse experimentalmente, pero cuando lo fue, cambió para siempre nuestra comprensión del universo.
Nacido en Bruselas en 1932, Englert comenzó sus estudios como ingeniero electromecánico antes de reorientar su trayectoria hacia la física teórica. Se doctoró en 1959 por la Universidad Libre de Bruselas, institución donde pasaría la mayor parte de su vida profesional después de una estancia inicial en la Universidad de Cornell en Estados Unidos. Fue en Bruselas donde, junto a Brout, fundó un grupo de investigación dedicado a las interacciones fundamentales, un equipo que exploraría desde la física de las fuerzas fuertes hasta la relatividad general y la cosmología.
En 1964, Englert y Brout plantearon una hipótesis audaz: la existencia de una partícula subatómica invisible, un campo que permea todo el universo, responsable de conferir masa a todas las demás partículas. Sin este mecanismo, sin este campo invisible, nada de lo que conocemos existiría. La idea era elegante pero especulativa. Nadie sabía si era correcta. Pasarían décadas antes de que la tecnología permitiera ponerla a prueba.
Mientras tanto, otro físico británico, Peter Higgs, llegaba de forma independiente a conclusiones similares en la misma época. Con el tiempo, la partícula asociada a este campo llevaría principalmente su nombre: el bosón de Higgs. Englert, en una entrevista posterior cuando recibió el reconocimiento máximo de su carrera, expresaría cierta reserva sobre esta nomenclatura, aunque reconocería que lo verdaderamente importante no era quién recibiera el crédito, sino que la teoría fuera correcta.
La confirmación llegó en 2012. Los experimentos ATLAS y CMS, operados en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN, detectaron finalmente la partícula predicha 48 años antes. Era un momento de triunfo para la física teórica: una predicción hecha en la década de 1960 se había convertido en realidad observable. Un año después, en 2013, Englert e Higgs compartieron el Premio Nobel de Física por lo que la Academia Sueca describió como el descubrimiento teórico de un mecanismo que contribuye a nuestra comprensión del origen de la masa de las partículas subatómicas. Ese mismo año, Englert y el CERN recibieron también el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.
Pero la historia de Englert siempre estuvo eclipsada por la de Higgs en la conciencia pública. Cuando la gente piensa en el bosón de Higgs, piensa en Peter Higgs. El físico belga, a pesar de ser coformulador de la teoría, permanece en un segundo plano. Quizás esto refleja simplemente cómo funciona la memoria colectiva: un nombre pegadizo, una cara asociada al descubrimiento, y el resto se desvanece en la penumbra de la historia científica.
El bosón de Higgs es una pieza fundamental del Modelo Estándar de la física elemental, el marco teórico que describe cómo está hecho el mundo y cómo interactúan todas las partículas entre sí. Pero durante décadas, el Modelo Estándar tenía un agujero: explicaba casi todo, excepto por qué las partículas tienen masa. Englert y Brout proporcionaron la respuesta teórica. Propusieron que existe un campo invisible, omnipresente, que llena todo el espacio. Las partículas adquieren masa únicamente cuando interactúan con este campo. Sin él, serían masivas y el universo tal como lo conocemos no podría existir.
Con la muerte de Englert, desaparece uno de los últimos gigantes de una era de la física teórica que cambió fundamentalmente cómo entendemos la realidad. Peter Higgs murió en 2024. Los hombres que formularon la teoría se han ido, pero el campo que descubrieron permanece, invisible e inmutable, confiriendo masa a cada partícula del universo, incluyendo a nosotros mismos.
Notable Quotes
Consideró que la denominación del bosón no le parecía del todo adecuada, aunque reconoció que lo realmente importante no era eso— François Englert, en entrevista con EFE al recibir el Nobel
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué tardó tanto en demostrarse algo que Englert formuló en 1964?
Porque la tecnología simplemente no existía. Necesitaban un colisionador lo suficientemente potente para crear las condiciones donde el bosón pudiera aparecer. El CERN tardó décadas en construir esa máquina.
¿Cómo se siente ser el coautor de algo fundamental y que el mundo lo asocie principalmente con otra persona?
Englert lo expresó con elegancia. Dijo que la nomenclatura no le parecía del todo adecuada, pero que lo realmente importante era que la teoría fuera correcta. Eso dice mucho sobre su carácter.
¿Qué significa realmente este campo invisible que descubrieron?
Es lo que da peso a las cosas. Sin él, las partículas serían fantasmas. Nosotros existimos porque las partículas que nos forman tienen masa, y esa masa viene de interactuar con el campo de Higgs.
¿Cuál fue el legado más duradero de Englert?
Mostró que la intuición teórica, aunque sea especulativa, puede ser profundamente correcta. Formuló algo sin poder verlo, sin poder probarlo, y casi medio siglo después, la máquina más potente jamás construida confirmó que tenía razón.
¿Qué hubiera pasado si el bosón no se hubiera encontrado en 2012?
Habría sido una crisis. El Modelo Estándar estaría incompleto. Pero Englert y Brout apostaron por algo que resultó ser verdadero. Eso es lo que hace grande a un físico teórico.