En los laboratorios de la Universidad de Delhi, investigadores han descifrado el lenguaje molecular con el que el mosquito Aedes aegypti aprende a sobrevivir a los insecticidas que usamos contra él. La beta-esterasa, una enzima que el insecto activa y refuerza tras la exposición a la alfa-cipermetrina, revela que la naturaleza responde a nuestra química con una química propia. El hallazgo llega en un momento todavía recuperable: la resistencia existe, pero aún no ha ganado la batalla.