Rusia construyó 59 nuevas rampas de lanzamiento de drones, algunas capaces de alcanzar Varsovia y otras ciudades europeas desde bases militares y aeródromos civiles. Cazas españoles y de la OTAN han derribado drones rusos sobre Rumanía, Letonia y Estonia, evidenciando que la amenaza aérea ya afecta directamente a países miembros de la alianza.