En el corazón de la carrera tecnológica más decisiva de nuestra era, una startup china llamada Moonshot ha emergido de la penumbra para plantarse frente a los gigantes globales de la inteligencia artificial. Con el lanzamiento de Kimi K3, un modelo de 2,8 billones de parámetros que rivaliza con las creaciones de OpenAI y Anthropic, la empresa encarna algo más profundo que una victoria comercial: el retorno de una generación de ingenieros formados en Occidente que ahora construyen el futuro tecnológico de China. A una valoración de 30.000 millones de dólares y con la vista puesta en una salida