Mónica Bettencourt-Dias: «La gran pregunta sobre el cáncer es cómo sobrevive a los tratamientos»

El cáncer sobrevive porque es profundamente heterogéneo
Bettencourt-Dias identifica la heterogeneidad celular como el gran desafío pendiente en la investigación del cáncer.

Bettencourt-Dias dirige ahora uno de los centros de investigación más prestigiosos del mundo con un presupuesto de 40 millones de euros y acceso al Archivo Europeo de Genomas. Su investigación se centra en los centriolos, estructuras celulares vinculadas al cáncer, microcefalia, obesidad y funciones cruciales como la visión y la reproducción.

  • Mónica Bettencourt-Dias es la primera mujer y primera extranjera en dirigir el CRG desde 2000
  • Lidera 476 científicos de 47 nacionalidades con presupuesto de 40 millones de euros
  • Su investigación se centra en centriolos, estructuras celulares vinculadas al cáncer, microcefalia y obesidad
  • El CRG posee el Archivo Europeo de Genomas y Fenomas, único en España y Europa

La bióloga portuguesa Mónica Bettencourt-Dias se convierte en la primera mujer y primera extranjera en dirigir el CRG de Barcelona, liderando 476 científicos en investigación sobre genómica, centriolos y heterogeneidad del cáncer.

Mónica Bettencourt-Dias llegó a Barcelona este año para asumir la dirección del Centro de Regulación Genómica, un puesto que nadie como ella había ocupado antes. A los 53 años, la bióloga portuguesa se convirtió en la primera mujer y la primera persona nacida fuera de España en liderar la institución desde su fundación en 2000. Bajo su mando trabajan 476 científicos de 47 nacionalidades distintas, un colectivo internacional que representa uno de los centros de investigación más competitivos y respetados del mundo en su campo.

Bettencourt-Dias llega con un currículum que habla por sí solo. Hija de un matemático y una investigadora en ciencias sociales, estudió Biología Molecular en el University College de Londres y pasó años dirigiendo el Instituto Gulbekian de Ciencia en su ciudad natal. Presidió EU-Life, la alianza que agrupa los mejores centros científicos de la Unión Europea, y encabezó el comité de políticas de la Organización Europea de Biología Molecular. También ha dedicado esfuerzos significativos a garantizar que la ciencia sea accesible en países africanos, demostrando una visión que va más allá del laboratorio.

En su primer encuentro con la prensa desde que asumió el cargo, Bettencourt-Dias fue directa sobre lo que considera el aporte más valioso de la ciencia: el pensamiento crítico. No se trata solo de descubrimientos o medicinas, sino de cómo las personas interactúan con el mundo, cómo leen noticias, qué decisiones toman sobre su salud, si se vacunan. Reconoce que los científicos han fallado en transmitir esta herramienta fundamental, especialmente después de la pandemia de covid. "Uno esperaría que todo el mundo fuese consciente del poder de la ciencia, pero no es así", dijo. Los periodistas también cargan con esa responsabilidad, añadió, y ambos grupos tienen el deber urgente de encontrar nuevas formas de comunicar.

El CRG opera con un presupuesto de más de 40 millones de euros, financiado principalmente por la Generalitat de Cataluña y en menor medida por el Ministerio de Ciencia del Gobierno central. Bettencourt-Dias elogia la inversión española en ciencia y la visión a largo plazo que Barcelona ha mantenido independientemente de los cambios políticos. Sin embargo, señala un problema crítico: hay muchos fondos y programas para atraer talento internacional, pero pocos para retenerlo. Esa es una brecha que cree que se puede cerrar.

Su investigación personal se centra en estructuras celulares tan pequeñas como esenciales: los centriolos. Estas minúsculas estructuras forman centrosomas que componen el citoesqueleto de las células, y también generan cilios, pequeñas antenas dentro de las células que son cruciales para funciones que damos por sentadas. Los cilios permiten que los ojos perciban luz, que el sistema respiratorio expulse partículas externas, que los espermatozoides se muevan. Están involucrados en la división celular, la comunicación entre células, la alimentación. Existen en casi todas nuestras células y en casi todas las formas de vida compleja.

Lo que hace particularmente fascinante el trabajo de Bettencourt-Dias es cómo estos orgánulos se heredan. A diferencia del ADN mitocondrial, que viene solo de la madre, los centriolos se heredan del padre, porque forman la base del flagelo del espermatozoide. Se transmiten de una célula a otra desde que somos una sola célula hasta que nuestro cuerpo contiene aproximadamente 30 billones de células. El número correcto de centriolos es crítico: si hay más de los que debería haber, puede aparecer cáncer. Uno de los hallazgos recientes de su grupo sugiere que los virus juegan un papel clave en mantener la integridad de estas estructuras.

Cuando se le pregunta cuál es la pregunta más importante sobre cáncer que aún no tiene respuesta, Bettencourt-Dias no duda. Es la heterogeneidad celular, la capacidad que tienen los tumores para sobrevivir a los tratamientos. Un tumor no es una masa uniforme, sino un conjunto de células profundamente diversas. Algunas escapan a los fármacos y continúan evolucionando hacia nuevas formas. Entender esa heterogeneidad, incluso poder controlarla, es el gran desafío pendiente. Para lograrlo, el CRG cuenta con herramientas poderosas: inteligencia artificial, capacidad de computación masiva, y acceso al Archivo Europeo de Genomas y Fenomas, un recurso único en España y Europa. El futuro próximo dependerá de la proteómica espacial de alta resolución, una tecnología que permitirá mapear las proteínas en células individuales y sus compartimentos internos, revelando la heterogeneidad que existe dentro de cada célula y transformando la comprensión de cómo funcionan y se relacionan con su entorno.

La próxima gran pregunta sobre cáncer es sobre su heterogeneidad celular, que le permite sobrevivir a los tratamientos
— Mónica Bettencourt-Dias
Los científicos hemos fallado en transmitir el pensamiento crítico, especialmente después de la pandemia
— Mónica Bettencourt-Dias
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué un centro de investigación elige a alguien de fuera para dirigirlo? ¿Qué trae ella que no había antes?

Model

Trae una perspectiva global. Ha trabajado en Lisboa, ha presidido redes europeas, conoce cómo funciona la ciencia en diferentes contextos. Pero también trae algo más: la capacidad de ver lo que falta. Ella misma lo dice: hay dinero para atraer talento, pero no para retenerlo. Eso es una pregunta que alguien de dentro quizá no se hace.

Inventor

Habla mucho de pensamiento crítico. ¿Eso es realmente trabajo de un científico?

Model

Para ella, sí. Dice que los científicos han fallado después de la pandemia. La gente sigue sin entender por qué las vacunas funcionan, por qué la ciencia importa. Si los investigadores no comunican eso, ¿quién lo hace? Es parte del trabajo.

Inventor

Sus centriolos suenan muy pequeños. ¿Por qué importan tanto?

Model

Porque están en casi todas partes. Hacen que veas, que respires, que te reproduzcas. Pero lo que la obsesiona es cómo se heredan, cómo se transmiten de célula a célula durante toda tu vida. Y cómo su número incorrecto puede llevar al cáncer.

Inventor

Entonces el cáncer es un problema de cantidad.

Model

Parcialmente. Pero lo que ella dice es más complicado: es un problema de heterogeneidad. Un tumor no es una cosa uniforme. Tiene células diferentes dentro, y algunas aprenden a escapar de los medicamentos. Eso es lo que nadie sabe cómo controlar aún.

Inventor

¿Y la inteligencia artificial resuelve eso?

Model

Es una herramienta. Pueden mapear proteínas en células individuales, ver la diversidad dentro de cada una. Pero la pregunta sigue siendo: una vez que ves la heterogeneidad, ¿qué haces con eso? Eso es lo que viene después.

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