A mitad del viaje entre dos mundos, las naves de la misión ESCAPADE de la NASA volvieron la mirada hacia atrás el 3 de julio y fotografiaron juntas la Tierra y la Luna, no por nostalgia, sino por necesidad científica. Esas imágenes —una en luz visible, otra en infrarrojo térmico— sirvieron para calibrar los instrumentos que, en septiembre de 2027, intentarán responder una pregunta antigua: cómo Marte perdió su atmósfera y, con ella, cualquier posibilidad de vida. El retrato de un planeta cálido y vivo junto a uno frío e inerte es, en sí mismo, un anticipo de la historia que las naves van a con