En un país donde las verduras suelen ocupar un lugar secundario en la mesa, el Ministerio de Salud del Perú recuerda que la prevención de las enfermedades más comunes de nuestra época no comienza en un consultorio, sino en el mercado y en la cocina. A través de la voz de sus nutricionistas, la institución propone un gesto antiguo y sencillo —comer verduras todos los días— como una de las formas más democráticas y efectivas de cuidar la vida. Es una invitación a reconocer que la salud pública se construye, en buena medida, plato a plato.