No se elige dónde encontrar el metal. Si una oportunidad nos lleva a España, iremos a España.
Desde las montañas de Antioquia hasta los mercados de Toronto, la minera colombiana Mineros ha convertido un año récord en punto de partida para una ambición más vasta: dejar de ser una gran empresa colombiana y convertirse en un actor relevante en la minería global. Con 227.000 onzas de oro producidas en 2025, caja sólida y deuda casi inexistente, la compañía mira hacia Estados Unidos, Canadá y Europa no por capricho, sino porque la escala que busca —500.000 onzas anuales para 2030— ya no cabe dentro de las fronteras que la vieron nacer.
- Los precios históricos del oro en 2025 catapultaron a Mineros a resultados sin precedentes, pero su presidente advierte que esos niveles no son eternos y que el crecimiento debe construirse antes de que la marea baje.
- La empresa tiene hambre de un tercer activo en producción —una mina de unas 100.000 onzas anuales— y cuenta con 133 millones de dólares disponibles para cazarlo, aunque el mercado caliente encarece cada oportunidad.
- Nicaragua concentra el 60% de la producción actual y es el frente más urgente: cuellos de botella frenan su potencial y desbloquearlos es la tarea inmediata antes de cualquier gran adquisición.
- En Colombia, La Colosa en el Tolima representa una apuesta de largo plazo envuelta en oposición comunitaria; Mineros apuesta por el diálogo desde las bases, reconociendo los errores históricos de quienes intentaron imponer el proyecto desde arriba.
- Un equipo dedicado, liderado por la nueva vicepresidenta de Crecimiento, rastrea activos en Norteamérica y Europa, pero el presidente es honesto: los tiempos son inciertos y la disciplina vale más que la velocidad.
Daniel Henao, presidente de Mineros, lo dice sin rodeos: Colombia ya no alcanza. Después de un 2025 transformacional —227.000 onzas de oro, 800 millones de dólares en ventas, 360 millones en EBITDA y una acción que subió 275% en Toronto— la minera colombiana tiene una meta que duplica su tamaño actual: 500.000 onzas anuales para 2030.
Los resultados del año pasado no fueron solo producto de precios récord del oro, sino de una operación que funcionó mejor que nunca. Aun así, Henao sabe que los precios no son eternos. El oro ha bajado desde sus máximos, aunque a 5.000 dólares la onza el panorama sigue siendo favorable. Para 2026 esperan producir unas 10.000 onzas adicionales, con Nicaragua —donde está el 60% de su producción— como frente más urgente. Allí hay cuellos de botella que limitan el potencial, y desbloquearlos es prioridad inmediata.
En Colombia, la mina en Antioquia tiene más de un siglo de historia, reservas de alrededor de un millón de onzas y unos once años de vida útil. Es sólida, pero no es donde está el crecimiento de corto plazo. Ese está en Nicaragua y en Chile, donde proyectos como Porvenir y La Pepa esperan desarrollo. La compra reciente de La Colosa en el Tolima es una historia distinta: hay oposición comunitaria, y Mineros dice haber aprendido de los errores ajenos. La estrategia es construir confianza desde abajo, no desde las oficinas de Bogotá.
Lo que verdaderamente define el momento de la empresa es su mirada hacia afuera. Un equipo liderado por la nueva vicepresidenta de Crecimiento y Desarrollo de Negocios rastrea oportunidades en Estados Unidos, Canadá y Europa. Financieramente, la posición es envidiable: deuda prácticamente cero y más de 130 millones de dólares disponibles. El objetivo es adquirir un tercer activo en producción de unas 100.000 onzas anuales, aunque el mercado caliente encarece todo y Henao prefiere la disciplina a la prisa. Cuándo ocurrirá esa compra, admite, es difícil de prometer. Lo que sí puede asegurar es que los recursos están, el equipo trabaja y la dirección es clara.
Daniel Henao, presidente de Mineros, se sienta a explicar por qué su compañía está mirando hacia afuera. Colombia ya no es suficiente. Después de un 2025 que rompió todos los récords—227.000 onzas de oro, 800 millones de dólares en ventas, 360 millones en EBITDA—la minera colombiana tiene hambre de más territorio, más producción, más escala. La meta es clara: 500.000 onzas anuales para 2030. Eso es más del doble de lo que produce hoy.
Los números de 2025 fueron transformacionales, no solo por los precios del oro que alcanzaron máximos históricos, sino porque la operación misma funcionó mejor. En diciembre lograron producir 21.000 onzas en sus dos activos en Colombia y Nicaragua. La acción de Mineros subió 275 por ciento en Toronto y fue, por segundo año consecutivo, la empresa con mejor desempeño en la Bolsa de Valores colombiana. Pero Henao sabe que esos precios récord no duran para siempre. El oro bajó desde los 5.500 dólares, aunque a 5.000 dólares la onza, dice, las cosas siguen viéndose bien.
Para este año esperan producir aproximadamente 10.000 onzas más que en 2025. El 60 por ciento de su producción viene de Nicaragua, y es allí donde ven las oportunidades más inmediatas. Tienen cuellos de botella que limitan la capacidad productiva, así que la agenda es desbloquear ese valor. En Colombia, la mina en Antioquia sigue siendo sólida—más de 100 años de historia, 90.000 onzas anuales, reservas de alrededor de un millón de onzas, una vida útil de aproximadamente 11 años más. Pero el crecimiento de corto plazo está en Nicaragua y Chile, donde tienen proyectos llamados Porvenir y La Pepa.
La compra reciente de La Colosa en el Tolima es diferente. Henao lo reconoce: hay oposición comunitaria. Pero dice que aprendieron de los errores de AngloGold Ashanti. No van a resolver esto desde Bogotá en reuniones con presidentes y ministros. La estrategia es construir de abajo hacia arriba, escuchando a las comunidades, incluyéndolas en el futuro del proyecto. La Colosa es un plan de largo plazo, en etapa de exploración, sin actividad significativa por ahora. Lo primero es diálogo.
Lo que realmente mueve a Mineros es la expansión internacional. Tienen un equipo dedicado exclusivamente a buscar oportunidades, liderado por María Vallejo, la nueva vicepresidenta de Crecimiento y Desarrollo de Negocios. Están mirando Estados Unidos, Canadá y Europa—geografías con fuerte tradición minera. En Latinoamérica, Perú, Chile, Ecuador y Brasil tienen potencial geológico excelente. Como empresa colombiana, dicen que tienen el capital humano y los recursos para hacer negocios en Norteamérica, Europa y Oceanía. El objetivo es evolucionar de ser una gran compañía minera colombiana a ser un jugador relevante en el escenario internacional.
La prioridad sigue siendo el oro, pero la plata es cada vez más relevante. El oro viene asociado a otros metales estratégicos como el cobre. En Chile tienen un proyecto polimetálico que producirá zinc, plomo, plata y cobre. Financieramente, están en una posición fuerte: deuda prácticamente cero, 108 millones de dólares en tesorería, 25 millones adicionales en cuentas por cobrar con refinerías. Con apalancamiento del sector financiero, tienen músculo suficiente para comprar un tercer activo en producción—idealmente una mina que produzca alrededor de 100.000 onzas anuales.
Pero Henao es cauteloso. El mercado está caliente. Con los precios actuales del oro, todo es más costoso y hay mucha especulación. Quieren crecer, pero de forma disciplinada. Están analizando muchas oportunidades en activos con etapas avanzadas de desarrollo—proyectos que aún no están en producción pero que ya tienen licenciamiento e ingeniería avanzada. En Estados Unidos y Canadá ven activos con relación costo-valor suficientemente atractiva. Gran parte de su ancho de banda está dedicado a crecimiento orgánico. En los activos que ya tienen ven una senda clara hacia 300.000 onzas anuales. Pero cuando preguntamos cuándo esperan concretar la compra de esa nueva mina, Henao es honesto: es difícil comprometerse con los tiempos. Lo que puede asegurar es que están trabajando activamente. Tienen recursos y un equipo dedicado. Pero no hay garantías.
Citas Notables
Nuestra prioridad es escuchar a la comunidad, bajo la convicción de que este proyecto, si algún día llega a avanzar, solo podrá hacerlo de la mano con la comunidad.— Daniel Henao, presidente de Mineros, sobre La Colosa
Tenemos oportunidades de crecimiento muy significativas en el corto plazo en Nicaragua y Chile; ahí tenemos las manos llenas.— Daniel Henao
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué abandonan Colombia si es donde tienen la operación más establecida?
No la abandonamos. Pero el oro no elige dónde encontrarse. Si una buena oportunidad nos lleva a Perú, vamos a Perú. Si nos lleva a España, vamos a España. Estamos revisando sistemáticamente todas las oportunidades que ofrece la industria.
¿Qué aprendieron de lo que pasó con AngloGold Ashanti y La Colosa?
Que no se puede resolver desde Bogotá en reuniones con presidentes. Tiene que ser de abajo hacia arriba, con las comunidades. Humilde. Escuchando sus preocupaciones e incluyéndolas en el futuro del proyecto.
Con 500.000 onzas como meta, ¿cuántas minas necesitan?
Idealmente tres activos en producción. Uno que produzca alrededor de 100.000 onzas anuales. Pero cada vez es más retador encontrarlo a un precio que tenga sentido.
¿Qué tan urgente es crecer?
Tenemos oportunidades significativas en el corto plazo en Nicaragua y Chile. Pero el crecimiento hacia 500.000 onzas es un plan al 2030. No hay afán. Queremos hacerlo disciplinadamente.
¿Qué pasa si los precios del oro siguen bajando?
A 5.000 dólares la onza las cosas pintan bien. Pero sí, los precios no duran para siempre. Por eso necesitamos escala, eficiencia operacional y diversificación geográfica.
¿Por qué la plata es cada vez más importante?
Porque el oro viene asociado a otros metales estratégicos. En Chile, por ejemplo, nuestro proyecto produce zinc, plomo, plata y cobre. Eso diversifica el riesgo y el valor.