Milei se juega su agenda libertaria en las legislativas bajo la mirada de Trump

La pobreza en Argentina alcanza 52,9% de la población, afectando a 1 de cada 3 argentinos, con impacto directo en clases populares pese a mejoras macroeconómicas.
La imagen del outsider antisistema comienza a resquebrajarse
Milei enfrenta acusaciones de nepotismo y falta de transparencia que erosionan la narrativa que lo llevó al poder.

Este domingo, Argentina renueva parte de su Congreso en una jornada que trasciende el recuento de escaños: es el momento en que una sociedad fracturada entre la promesa del cambio radical y el peso de la pobreza decide si le otorga a Javier Milei las herramientas legislativas para continuar su experimento o si preserva los contrapesos que lo frenan. Con Donald Trump condicionando abiertamente su apoyo financiero al resultado, la elección argentina se convierte también en un nodo de la disputa geopolítica más amplia que Washington libra en América Latina. Lo que se vota no es solo una composición parlamentaria, sino la viabilidad de un modelo y la dirección de un país.

  • Milei llega a estas elecciones con su imagen más deteriorada: por primera vez desde que asumió, su aprobación cayó bajo el 40% tras una derrota provincial de 14 puntos frente al peronismo.
  • Las acusaciones de nepotismo en torno a su hermana Karina y las irregularidades en contrataciones públicas han erosionado la figura del outsider antisistema que lo catapultó al poder.
  • El peronismo, aunque sin liderazgo claro tras el arresto domiciliario de Cristina Fernández, mantiene 96 diputados y apuesta a conservar su poder de bloqueo para trabar las reformas más radicales.
  • Trump condicionó explícitamente los 20 mil millones de dólares en ayuda financiera al resultado electoral, convirtiendo los comicios en una apuesta geopolítica con consecuencias inmediatas para la solvencia del Estado argentino.
  • La inflación baja a su mínimo en cinco años, pero la pobreza supera el 52,9% de la población, la cifra más alta desde 2002, revelando la brecha entre los logros macroeconómicos y la realidad cotidiana de millones de argentinos.

Argentina renueva este domingo la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado en unos comicios que funcionan como termómetro político para Javier Milei. El presidente necesita alcanzar 86 diputados junto a sus aliados, el umbral que le permitiría bloquear vetos a sus decretos, blindar su gobierno de juicios políticos y dar continuidad a su programa de liberalización económica. Para ello apuesta por consolidar su alianza con el partido de Mauricio Macri.

Milei afronta esta cita en su momento más vulnerable. En septiembre, el peronismo lo superó por 14 puntos en las elecciones provinciales de Buenos Aires, y su aprobación cayó por primera vez por debajo del 40%. Las acusaciones de nepotismo en torno a su hermana Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y las irregularidades en contrataciones públicas han comenzado a desgastar la imagen del outsider que lo llevó al poder hace dos años.

Enfrente, el peronismo concurre bajo la fórmula Fuerza Patria con el objetivo de preservar su actual capacidad de bloqueo. Aunque carece de liderazgo claro tras el encarcelamiento domiciliario de Cristina Fernández, su estrategia reactiva ha resultado eficaz para frenar las reformas más radicales del oficialismo.

La economía concentra el debate. El plan de choque de Milei ha reducido la inflación a su nivel más bajo en cinco años, pero ese logro macroeconómico no llega a las clases populares: la pobreza supera el 52,9% de la población, la cifra más alta desde la crisis de 2002. En ese contexto de fragilidad, Donald Trump impulsó un préstamo de 20 mil millones de dólares y advirtió sin ambages que Estados Unidos no sería tan generoso si Milei no ganaba, dejando en evidencia que el apoyo financiero es también una apuesta política. Lo que se dirime este domingo en Argentina tiene, por tanto, resonancias que van mucho más allá de sus fronteras.

Argentina se prepara para renovar su Congreso este domingo 26 de octubre en unos comicios que funcionarán como brújula política para el presidente Javier Milei. En juego está la mitad de los 257 escaños de la Cámara de Diputados y un tercio de los 72 del Senado. El resultado determinará si Milei consigue el respaldo legislativo necesario para impulsar su agenda de reformas económicas radicales o si la oposición logra mantener su capacidad de bloqueo en ambas cámaras.

Milei afronta estas elecciones en el momento más frágil de su gobierno. En septiembre, el peronismo lo superó por 14 puntos en las elecciones provinciales de Buenos Aires, un golpe que coincidió con la caída de su aprobación por debajo del 40 por ciento, la primera vez que ocurre desde que asumió la presidencia hace dos años. La imagen del outsider antisistema que lo llevó al poder comienza a erosionarse. Su administración ha sido sacudida por acusaciones de nepotismo, irregularidades en contrataciones públicas y falta de transparencia en el manejo de fondos estatales. En el centro de las críticas está Karina Milei, hermana del presidente y secretaria general de la Presidencia, cuya influencia sobre el gobierno ha generado inquietud incluso entre los aliados más pragmáticos del oficialismo.

El objetivo concreto de Milei es alcanzar 86 diputados sumando a sus socios parlamentarios. Ese número representa un tercio de la Cámara Baja, el umbral mágico que le permitiría bloquear vetos a sus decretos presidenciales, impedir juicios políticos y dar viabilidad a su programa de liberalización económica. Para lograrlo, apuesta por consolidar la alianza con Propuesta Republicana, el partido conservador del expresidente Mauricio Macri, con la esperanza de construir una mayoría estable que le permita navegar la fragmentación del Congreso.

Enfrente, el peronismo concurre bajo la fórmula Fuerza Patria buscando mantener su actual poder de bloqueo, que le permite trabar las reformas de Milei. Sin embargo, el principal espacio opositor carece de liderazgo claro tras el encarcelamiento domiciliario de Cristina Fernández, y su estrategia ha sido fundamentalmente reactiva, enfocada en la oposición al presidente sin marcar un ritmo propio con propuestas alternativas.

La economía sigue siendo el eje del debate político argentino. El plan de choque de Milei ha reducido la inflación a su nivel más bajo en cinco años, un logro macroeconómico que el gobierno exhibe con orgullo. Pero esa mejora no se traduce en beneficios tangibles para las clases populares. La pobreza supera el 52,9 por ciento de la población, la cifra más alta desde la crisis de 2002, lo que significa que 1 de cada 3 argentinos vive por debajo del umbral de pobreza. La devaluación persistente del peso y las dificultades del Estado para cumplir sus compromisos financieros internacionales siguen asfixiando la economía.

En este contexto de fragilidad económica, Estados Unidos ha intervenido con un préstamo de 20 mil millones de dólares impulsado por Donald Trump, presentado como un salvavidas para estabilizar el tipo de cambio y garantizar la solvencia del Estado a corto plazo. Trump expresó su confianza en Milei tras firmar el acuerdo, afirmando que el presidente argentino ha hecho un gran trabajo y que su popularidad será aún más alta después de las elecciones. Pero el mandatario estadounidense también dejó clara la condicionalidad política del gesto: advirtió que "no seremos tan generosos si Milei no gana", dejando explícito que la ayuda financiera responde a una apuesta política por la continuidad del presidente ultraderechista.

Detrás de este movimiento financiero se perfila una estrategia geopolítica más amplia. Washington ha identificado en la Argentina de Milei a un aliado clave para desplegar su agenda intervencionista en América Latina. Las elecciones de este domingo, observadas atentamente desde la Casa Blanca, definirán no solo la viabilidad de las reformas liberales en Argentina sino también el alineamiento geopolítico del país con Washington en los próximos años.

Se aproximan esas elecciones y las va a seguir todo el mundo. Ha hecho un gran trabajo, tiene unos buenos números de popularidad, pero después de esto van a ser aún más altos
— Donald Trump, tras firmar el préstamo de 20 mil millones de dólares
No seremos tan generosos si Milei no gana
— Donald Trump, advirtiendo sobre la condicionalidad de la ayuda financiera
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué estas elecciones son tan críticas para Milei si su partido ya ganó la presidencia hace dos años?

Model

Porque gobernar requiere algo distinto a ganar una elección presidencial. Milei necesita 86 diputados para bloquear vetos y avanzar sus reformas. Ahora mismo no los tiene, y la oposición puede frenar todo lo que intente hacer.

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Pero dice que su partido va a crecer respecto a 2023. ¿No es eso una victoria?

Model

Crecer no es suficiente. Necesita una mayoría funcional. Puede tener más diputados que antes y aún así no poder gobernar si no llega a ese número mágico.

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¿Qué cambió en estos dos años que lo debilitó tanto?

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Su imagen de outsider que iba a dinamitar el sistema se chocó con la realidad. Hay acusaciones de nepotismo, su hermana tiene demasiada influencia, y la pobreza sigue en 52,9 por ciento. La gente ve que no es tan diferente a los políticos que criticaba.

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¿Y Trump qué tiene que ver aquí?

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Trump le prestó 20 mil millones de dólares justo antes de las elecciones. Pero también dijo que no será tan generoso si Milei pierde. Es una apuesta política clara: Trump necesita un aliado en América Latina.

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¿El peronismo tiene opciones reales de ganar?

Model

No de ganar la presidencia, pero sí de mantener su poder de bloqueo en el Congreso. Si logra eso, puede frenar las reformas de Milei durante el resto de su mandato.

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¿Entonces el resultado es impredecible?

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No del todo. Lo que es seguro es que Milei no tendrá una victoria clara. La pregunta es cuánto poder legislativo realmente consigue.

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