Milei recurre a teorías de complot para defender a su hermana de acusaciones de corrupción

Se convirtió en víctima para escapar de la corrupción
Milei desplazó el foco de acusaciones de sobornos en medicamentos hacia teorías de complot internacional sin pruebas.

Audios revelan presunta trama de sobornos en la compra de medicinas, con Karina Milei acusada de recibir coimas del 3% de una droguería. El Gobierno logró prohibición judicial de difusión de grabaciones, acusado de censura previa y ataque a la libertad de prensa.

  • Karina Milei acusada de recibir el 3% de coimas de droguería Suizo Argentina
  • Gobierno logró prohibición judicial de difusión de audios, acusado de censura
  • Elecciones legislativas en Buenos Aires el domingo, días después del escándalo
  • Embajada rusa rechazó acusaciones de espionaje como "infundadas y falsas"
  • Diego Spagnuolo, director de Andis y amigo personal de Milei, originó las acusaciones

El presidente argentino Javier Milei atribuye filtraciones de audios de su hermana Karina a un complot internacional orquestado por servicios secretos rusos y venezolanos, desviando atención de acusaciones de corrupción en medicamentos para discapacitados.

Javier Milei enfrenta acusaciones de corrupción que lo tocan de cerca, pero ha optado por una estrategia que desplaza el foco: convertirse en víctima de un complot internacional. Según su relato, periodistas vinculados a servicios secretos rusos y venezolanos filtraron grabaciones de su hermana Karina Milei, secretaria de Gobierno, para desestabilizarlo días antes de elecciones legislativas cruciales. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, anunció que ampliarían la denuncia por la filtración, y el Gobierno logró que un juez prohibiera la difusión de nuevos audios, una decisión que generó acusaciones inmediatas de censura previa y ataque a la libertad de prensa.

Lo que el Gobierno intenta enterrar es más grave. Un funcionario de alto rango, Diego Spagnuolo, director de la Agencia Nacional de Discapacidad, grabó conversaciones en las que involucra a Karina Milei y a dos asesores presidenciales, los primos Martín y Eduardo Lule Menem, en una trama de corrupción vinculada a la compra de medicamentos. Según esos audios, Karina Milei se quedaba con el 3% de las coimas que la droguería Suizo Argentina pagaba para asegurar contratos de provisión de medicinas. El timing fue particularmente dañino: Milei acababa de vetar una ley que otorgaba más fondos para tratamientos de personas con discapacidad, argumentando que afectaba el superávit fiscal. Mientras el Gobierno quitaba cientos de pensiones por invalidez, la voz del responsable del área denunciando sobornos fue un golpe devastador para una administración que se presenta como enemiga de la corrupción kirchnerista.

La aparición de grabaciones de Karina Milei misma, registradas en su despacho en la Casa Rosada sin que los servicios de inteligencia se enteraran, generó un segundo escándalo. La hermana del presidente es la persona más poderosa de la gestión libertaria, su sostén emocional y su brazo ejecutor. Que hubiera sido espiada sin que nadie lo detectara sugería un topo dentro del Gobierno. Pero la Casa Rosada encontró la forma de convertir esa vulnerabilidad en una oportunidad: se posicionó como víctima de persecución internacional.

La denuncia judicial se centra exclusivamente en el espionaje a Karina Milei, ignorando deliberadamente los audios de Spagnuolo, que son tan cuestionables en su origen pero mucho más peligrosos en su contenido. En las grabaciones de la hermana presidencial apenas hay material comprometedor: ella pide unidad y apoyo para Martín Menem en su rol de presidente de la Cámara de Diputados. No hay delito alguno. Pero eso fue suficiente para que la Casa Rosada desviara toda la atención de los presuntos negocios sucios en medicamentos.

Spagnuolo no es un funcionario menor. Es abogado y amigo personal de Milei, registra más ingresos a la Casa Rosada y la residencia oficial que cualquiera de los ministros de mayor rango. Cuando sus acusaciones salieron a la luz, el presidente guardó silencio durante días. Luego, en lugar de investigar a su amigo, atacó a los periodistas que publicaron los audios en su canal de streaming. Subió la apuesta aún más: se declaró víctima de un complot internacional sin presentar prueba alguna.

El cálculo electoral es transparente. El domingo, Milei y su partido, La Libertad Avanza, buscan derrotar al peronismo en Buenos Aires, provincia que elige legisladores locales. Antes del escándalo de los audios, el entorno presidencial reconocía que el resultado estaba "peleado". Ahora, con las filtraciones alterando el panorama, Milei cierra campaña el miércoles en Moreno, un distrito del extrarradio a unos veinte kilómetros del centro, donde volverá a machacar con la narrativa de víctima de un complot kirchnerista orquestado por espías rusos y venezolanos. La embajada rusa respondió con un comunicado largo y directo: "Rechazamos categóricamente estas acusaciones, considerándolas infundadas y falsas. El deseo de ver espías rusos en cada esquina es irracional y destructivo".

Milei también ha intensificado sus ataques contra la prensa, un tema que lo obsesiona. Solía repetir que los argentinos "no odian lo suficiente" a los periodistas. Esta semana escaló: dijo que existe en Argentina una "red de espionaje ilegal" de la que un grupo de periodistas ha sido parte. "Estos espías que se disfrazan de periodistas quieren desviar la atención del tema real. No están por encima de la ley. Se creen impunes y no lo son", afirmó. La estrategia es clara: cuando los hechos te persiguen, convierte a los mensajeros en enemigos del Estado.

Existe en Argentina una red de espionaje ilegal de la que un grupo de periodistas ha sido parte. Estos espías que se disfrazan de periodistas quieren desviar la atención del tema real.
— Javier Milei
Rechazamos categóricamente estas acusaciones, considerándolas infundadas y falsas. El deseo de ver espías rusos en cada esquina es irracional y destructivo.
— Embajada rusa en Buenos Aires
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¿Por qué Milei elige hablar de espías rusos en lugar de responder sobre los audios de Spagnuolo?

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Porque los audios de Spagnuolo lo tocan directamente. Su amigo personal, un funcionario que visita la Casa Rosada más que cualquier ministro, está acusando a su hermana de recibir sobornos. Eso es indefendible. Los audios de Karina, en cambio, no contienen delito alguno. Son perfectos para una distracción.

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Pero ¿no es obvio que está desviando la atención?

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Completamente obvio. Pero funciona si logra que el ruido sea lo suficientemente fuerte. Tres días antes de elecciones legislativas, si todos hablan de espías internacionales en lugar de corrupción en medicamentos para discapacitados, el daño electoral se reduce.

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¿Qué tan creíble es la teoría del complot?

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La embajada rusa respondió directamente diciendo que es infundada y falsa. No hay prueba alguna. Pero Milei no necesita que sea creíble para todos, solo para sus votantes. Y sus votantes ya desconfían de la prensa.

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¿Qué dice esto sobre cómo gobierna?

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Que cuando enfrenta un escándalo que lo toca personalmente, su instinto es atacar a los mensajeros, no investigar los hechos. Vetó una ley de discapacidad, su hermana aparentemente recibía sobornos en medicamentos, y su respuesta fue acusar a periodistas de ser espías.

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¿Puede esto afectar las elecciones del domingo?

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Absolutamente. El Gobierno reconocía que el resultado en Buenos Aires estaba peleado. Ahora, si logra que suficientes votantes crean que es víctima de persecución, puede cambiar el resultado. Es una apuesta riesgosa, pero es lo que tiene.

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