Una persona puede estar presente, pero con funcionalidad muy reducida
Más de uno de cada cinco adultos peruanos carga con una condición neurológica que la ciencia apenas comienza a comprender en toda su dimensión: la migraña. Un estudio presentado recientemente en Lima revela que el 22,8% de la población entre 18 y 65 años la padece, con una prevalencia casi doble en mujeres que en hombres, y una incidencia notable en zonas de gran altitud. Lejos de ser un simple dolor de cabeza, la migraña redefine la relación de quien la sufre con el trabajo, la familia y el mundo sensorial cotidiano — aunque, como recuerdan los especialistas, es una enfermedad que puede controlarse.
- Más de uno de cada cinco adultos peruanos vive con migraña, una cifra que convierte a esta enfermedad en un problema de salud pública silencioso pero masivo.
- Las mujeres son desproporcionadamente afectadas — 28,2% frente al 16,4% de los hombres — y quienes habitan zonas de gran altitud enfrentan un riesgo aún mayor.
- El llamado 'cerebro migrañoso' no solo duele: amplifica la luz, el ruido y el estrés hasta volverlos incapacitantes, arrebatando la concentración en el trabajo, la escuela y el hogar.
- Especialistas desmitifican creencias arraigadas: no todos los alimentos son disparadores universales, y dolores en el cuello o los senos paranasales pueden ser parte de la misma enfermedad.
- La herramienta más accesible para recuperar el control es un diario de dolor: registrar episodios, duración, circunstancias y respuesta al medicamento permite que el tratamiento se ajuste a cada paciente.
Más de uno de cada cinco adultos en el Perú vive con migraña. Esa cifra —22,8% de la población entre 18 y 65 años— fue presentada en EsPAZio, un evento organizado por Pfizer que reunió a médicos y público general para hablar de una enfermedad que sigue siendo ampliamente incomprendida. El desglose por género es aún más revelador: las mujeres la padecen a una tasa de 28,2%, casi el doble que los hombres. Las personas que viven en zonas de gran altitud también muestran una incidencia mayor, lo que sugiere que factores ambientales y fisiológicos tienen un papel significativo.
La neuróloga Katherine Bendezú explicó el concepto de 'cerebro migrañoso': no es una lesión del órgano, sino una hipersensibilidad neurológica que hace que estímulos ordinarios —luz, ruido, estrés— sean procesados de forma amplificada. Los síntomas van mucho más allá del dolor: náuseas, intolerancia extrema a la luz y al sonido, alteraciones del sueño y cambios en el estado de ánimo. El impacto en la vida cotidiana es profundo — una persona puede estar presente en una reunión o en clase, pero con una capacidad de desempeño drásticamente reducida.
El neurólogo Ernesto Bancalari ofreció una perspectiva esperanzadora: la migraña es una enfermedad crónica —como la hipertensión o la diabetes— que no desaparece, pero sí puede controlarse. También desmintió el mito de que ciertos alimentos están universalmente prohibidos: solo el 20% de los pacientes tiene disparadores alimenticios específicos. Para quienes conviven con la enfermedad, Bancalari recomendó llevar un diario de dolor que registre episodios, duración, circunstancias y respuesta al tratamiento. No hay dos migrañas iguales, y ese registro es el puente entre la experiencia del paciente y la capacidad del médico para intervenir con precisión.
Más de uno de cada cinco adultos en el Perú vive con migraña. Esa cifra —22,8 por ciento de la población entre 18 y 65 años— proviene de un estudio sobre prevalencia y patrones demográficos del dolor de cabeza presentado recientemente en EsPAZio, un evento organizado por Pfizer que convocó a 510 asistentes, entre médicos y público general, para hablar de una enfermedad que sigue siendo ampliamente incomprendida.
Lo que el estudio revela es aún más marcado cuando se desglosa por género. Las mujeres padecen migraña a una tasa de 28,2 por ciento, casi el doble que los hombres, quienes la sufren en 16,4 por ciento de los casos. La enfermedad también muestra una incidencia mayor en personas que viven en zonas de gran altitud, un patrón que sugiere que factores ambientales y fisiológicos juegan un papel importante en su desarrollo.
La doctora Katherine Bendezú, neuróloga, explicó durante el evento lo que los especialistas llaman el "cerebro migrañoso". No es una patología del órgano en sí, sino una condición de hipersensibilidad neurológica. El cerebro afectado procesa estímulos ordinarios —luz, ruido, estrés— de manera distinta, amplificada, generando síntomas que van mucho más allá del dolor de cabeza. Las personas experimentan pulsaciones intensas, náuseas, intolerancia extrema a la luz y al sonido, alteraciones del sueño y cambios en el estado de ánimo. Factores como los cambios hormonales, los problemas cervicales y la falta de descanso pueden desencadenar o intensificar los episodios.
Lo que hace particularmente grave la migraña no es solo el dolor físico, sino su impacto en la vida cotidiana. Bendezú subrayó que la enfermedad afecta la funcionalidad de quien la padece en múltiples contextos: en el trabajo, en la escuela, en la familia. Una persona puede estar presente en una reunión o en clase, pero con una capacidad de desempeño drásticamente reducida, incapaz de concentrarse o de participar plenamente.
El doctor Ernesto Bancalari, neurólogo y director del Centro para el Estudio y Tratamiento de las Cefaleas, ofreció una perspectiva esperanzadora. La migraña, aclaró, es una enfermedad crónica —como la hipertensión o la diabetes— que no desaparece, pero sí puede controlarse con el tratamiento adecuado. Esto es importante porque muchos pacientes viven con la idea de que no hay solución, cuando en realidad la hay.
Bancalari también desmintió un mito común: la idea de que ciertos alimentos están universalmente prohibidos para quienes padecen migraña. Solo el 20 por ciento de los pacientes tiene disparadores alimenticios específicos. Además, señaló que dolores en el cuello, en los senos paranasales o en los ojos pueden estar relacionados con la migraña y no ser problemas independientes, algo que muchos pacientes desconocen.
Para quienes viven con migraña, Bancalari recomendó una herramienta simple pero poderosa: llevar un diario de dolor. Registrar los días en que duele, cuánto tiempo dura cada episodio, qué circunstancias lo rodearon, qué medicación se tomó y cómo respondió el cuerpo permite que el tratamiento se ajuste de manera individualizada. No hay dos migrañas iguales, y no hay dos pacientes iguales. El diario es el puente entre la experiencia del paciente y la capacidad del médico para intervenir de forma precisa.
Citas Notables
La migraña no solo impacta en la salud del paciente, sino también en su entorno familiar, laboral y académico— Dra. Katherine Bendezú, neuróloga
La migraña es una enfermedad crónica, como la hipertensión o la diabetes, que no se cura pero sí puede controlarse con tratamiento adecuado— Dr. Ernesto Bancalari, director del Centro para el Estudio y Tratamiento de las Cefaleas
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué la migraña afecta casi el doble a las mujeres que a los hombres?
Los especialistas señalan que los cambios hormonales juegan un papel central. Las fluctuaciones de estrógeno a lo largo del ciclo menstrual, durante el embarazo y en la menopausia pueden desencadenar o intensificar los episodios. Pero no es solo eso: también hay factores neurobiológicos que hacen que el cerebro femenino sea más sensible a ciertos estímulos.
Si la migraña es crónica y no se cura, ¿qué significa realmente "controlarla"?
Significa reducir la frecuencia de los episodios, disminuir su intensidad y acortar su duración. Con el tratamiento correcto, una persona que sufría migraña tres veces por semana podría bajar a una vez al mes. No es una cura, pero es una diferencia enorme en la calidad de vida.
¿Por qué el estudio encontró que la migraña es más común en zonas de gran altitud?
Aún no está completamente claro, pero se cree que la menor disponibilidad de oxígeno en el aire afecta la función cerebral. El cuerpo tiene que trabajar más para mantener el equilibrio, y eso puede activar o empeorar la hipersensibilidad neurológica característica de la migraña.
El diario de dolor suena simple. ¿Realmente funciona?
Funciona porque transforma la experiencia subjetiva del paciente en datos que el médico puede analizar. Cuando un paciente dice "me duele mucho", es difícil saber qué hacer. Pero cuando trae un registro de tres meses mostrando que siempre le duele después de dormir mal, o después de estrés laboral, el tratamiento puede dirigirse específicamente a esos disparadores.
¿Qué pasa con los alimentos? ¿Hay algo que todos los pacientes deban evitar?
No. Solo uno de cada cinco pacientes tiene disparadores alimenticios reales. Para los otros cuatro, restringir alimentos no sirve de nada. Por eso es tan importante el diario: permite identificar qué funciona y qué no para cada persona en particular.