Los videojuegos, como toda obra humana, luchan contra el olvido impuesto por la obsolescencia tecnológica. Microsoft ha dado un paso inusual en la industria al llevar cuatro títulos clásicos de la primera Xbox a Windows 11 mediante emulación oficial, reconociendo que el acceso al patrimonio digital no puede depender indefinidamente del hardware original. La iniciativa abre una conversación más profunda sobre quién custodia la memoria lúdica colectiva y bajo qué condiciones se nos permite recuperarla.