Es un factor. No es el más significativo. Pero aun así, sería útil si pudiéramos controlarlo mejor.
Miami se encuentra atrapada entre dos fuerzas que avanzan en silencio: el océano que sube y la tierra que cede bajo el peso de lo construido. Investigadores de Virginia Tech y la Universidad Internacional de Florida advierten que el hundimiento del suelo —acelerado por nuevas construcciones— podría ser, hasta 2050, un factor tan determinante como el aumento del nivel del mar. Para mediados de siglo, unas 80 mil propiedades podrían quedar inundadas, recordándonos que las ciudades no solo son vulnerables a lo que viene de afuera, sino también a lo que se desmorona desde adentro.
- Miami enfrenta una amenaza doble y silenciosa: mientras el mar sube centímetros, el suelo urbano desciende milímetros, y la combinación de ambos fenómenos supera lo que los modelos de riesgo tradicionales han contemplado.
- El hundimiento no es uniforme ni abstracto: en el edificio Champlain Towers de Surfside se midió un descenso de 2 milímetros anuales durante los años noventa, una señal casi invisible que hoy adquiere un significado siniestro.
- Las islas barrera y las zonas de construcción intensa concentran los puntos de mayor vulnerabilidad, donde la compactación del suelo crea depresiones que el agua del mar encontrará antes que al resto de la ciudad.
- Los investigadores reconocen que los modelos climáticos actuales están incompletos si no incorporan el hundimiento como variable, y buscan financiamiento para mapear el fenómeno en toda Florida.
- El horizonte proyecta 80 mil propiedades inundadas y pérdidas multimillonarias para mediados de siglo, un escenario que exige estrategias de adaptación que aborden simultáneamente el mar, el suelo, los acuíferos y las tormentas.
Miami crece hacia arriba mientras su suelo cede hacia abajo. Investigaciones recientes revelan que la ciudad enfrenta no una sino dos amenazas convergentes: el aumento del nivel del mar y el hundimiento de la tierra bajo el peso de décadas de construcción. Según Manoochehr Shirzaei, de Virginia Tech, este segundo fenómeno podría ser incluso más determinante que la subida oceánica en los riesgos costeros hasta 2050, reorientando la forma en que los expertos comprenden la vulnerabilidad de la región.
El geofísico Shimon Wdowinski, de la Universidad Internacional de Florida, ha documentado cómo la compactación del suelo durante los procesos constructivos provoca descensos medibles en la elevación del terreno. El caso del edificio Champlain Towers en Surfside es emblemático: entre 1993 y 1997, el suelo cedió a razón de 2 milímetros por año, el grosor de dos tarjetas de crédito apiladas. Aunque la cifra parece trivial, su acumulación en zonas específicas —especialmente en islas barrera— crea vulnerabilidades que los planes de largo plazo no pueden ignorar.
Wdowinski es cauteloso pero claro: el hundimiento no es el factor dominante, pero tampoco es despreciable. Actualmente busca mayor financiamiento para estudiar el fenómeno en toda Florida y reconoce que los modelos de riesgo climático están incompletos si no lo incorporan. El verdadero peligro, advierten los investigadores, surge de la acción simultánea de múltiples fuerzas: el mar que sube, el suelo que baja, los acuíferos que se elevan y las tormentas que se intensifican. Para mediados de siglo, unas 80 mil propiedades podrían estar inundadas, con pérdidas que se contarán en miles de millones. La resiliencia de Miami dependerá de reconocer que el peligro no viene de una sola dirección.
Miami enfrenta una amenaza que crece desde dos direcciones simultáneamente. Mientras el océano sube, el suelo bajo la ciudad se hunde. Investigaciones recientes revelan que esta combinación podría ser más devastadora de lo que los planificadores urbanos han considerado hasta ahora, transformando la relación entre la metrópolis y el agua que la rodea.
Para mediados de siglo, aproximadamente 80 mil propiedades en Miami podrían estar inundadas, con pérdidas económicas que se medirán en miles de millones de dólares. Pero el panorama es más complejo que simplemente el aumento del nivel del mar, el fenómeno que ha dominado las conversaciones sobre el futuro de la región. Según Manoochehr Shirzaei, profesor asociado de Virginia Tech, el hundimiento de la tierra podría ser el factor más determinante en los riesgos costeros hasta 2050, incluso más que la subida oceánica. Esta perspectiva reorienta la forma en que los expertos entienden la vulnerabilidad de la región.
El hundimiento no es un fenómeno uniforme. Ocurre en lugares específicos, particularmente donde se concentran nuevas construcciones. Shimon Wdowinski, geofísico de la Universidad Internacional de Florida, ha documentado que el suelo se compacta durante los procesos de construcción, causando que la tierra descienda. En el edificio de condominios Champlain Towers en Surfside, por ejemplo, el hundimiento ocurrió a una tasa de 2 milímetros por año entre 1993 y 1997, una cantidad casi imperceptible pero medible, equivalente al grosor de dos tarjetas de crédito apiladas. A lo largo de la costa de Florida, especialmente en las islas barrera, investigadores han identificado puntos donde la elevación del terreno es notablemente más baja que hace décadas.
En su estudio de 2020, Wdowinski comparó Miami Beach con Norfolk, Virginia, y encontró que Miami Beach experimentó un hundimiento general muy limitado. Sin embargo, esto no minimiza la importancia del fenómeno. Aunque el hundimiento individual puede parecer insignificante comparado con el aumento del nivel del mar, su acumulación en áreas específicas crea vulnerabilidades que no pueden ignorarse en la planificación de largo plazo. El desafío es que ambas amenazas actúan juntas, amplificando el riesgo.
Wdowinski busca actualmente mayores recursos y financiamiento para expandir la investigación sobre el hundimiento en toda Florida. Reconoce que aunque el fenómeno representa un desafío mayor en la costa del Golfo, su relevancia en el sur de Florida no debe pasarse por alto. "Es un factor. No es el más significativo. Pero aun así, sería útil si pudiéramos controlarlo mejor", señaló. Esta búsqueda de comprensión más profunda refleja una realidad incómoda: los modelos de riesgo climático podrían estar incompletos si no incorporan el hundimiento como variable integral.
El sur de Florida se prepara para un futuro donde las inundaciones serán más frecuentes e intensas. La combinación de hundimiento continuo, aumento del nivel del mar, elevación de los acuíferos subterráneos y tormentas más intensas crea un escenario que requiere estrategias de adaptación verdaderamente integrales. Las comunidades costeras no pueden abordar solo una de estas amenazas y esperar estar protegidas. La resiliencia dependerá de reconocer que el peligro viene de múltiples direcciones y que cada factor, por pequeño que parezca individualmente, contribuye a la transformación del territorio.
Citas Notables
El peligro costero hasta 2050 probablemente se deba más al hundimiento de la tierra que al aumento del nivel del mar— Manoochehr Shirzaei, profesor asociado de Virginia Tech
El hundimiento de la tierra se localiza principalmente alrededor de construcciones nuevas y está relacionado con la compactación del suelo durante el proceso de construcción— Shimon Wdowinski, geofísico de la Universidad Internacional de Florida
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué el hundimiento del suelo no ha sido parte central de la conversación sobre Miami hasta ahora?
Porque es invisible. El aumento del nivel del mar es una amenaza clara, medible en gráficos globales. El hundimiento ocurre en milímetros por año, en lugares específicos, bajo nuevos edificios. Es fácil pasarlo por alto cuando hablas de cambio climático a escala planetaria.
Pero si es tan pequeño, ¿realmente importa?
Importa porque es acumulativo y porque ocurre donde la gente vive. Dos milímetros por año durante décadas suma. Y cuando el suelo se hunde en un área donde ya hay construcción nueva, estás creando un punto de vulnerabilidad que no desaparece.
¿Qué causa exactamente este hundimiento?
La compactación. Cuando construyes un edificio pesado sobre suelo que nunca fue diseñado para soportar eso, el suelo se comprime. Es como pisar arena mojada. El peso hace que las partículas se reorganicen y el nivel general baja.
¿Entonces es un problema que Miami creó a sí misma?
Parcialmente. El hundimiento natural existe en muchos lugares costeros. Pero sí, el desarrollo acelerado de Miami amplificó el problema. Cada nueva construcción es potencialmente otro punto de hundimiento.
¿Qué significa esto para alguien que vive en Miami hoy?
Significa que el riesgo de inundación es peor de lo que los números oficiales sugieren. Si el suelo bajo tu casa se hunde mientras el océano sube, el agua llega más rápido y más profundo. Es una carrera que Miami está perdiendo desde dos frentes.
¿Hay algo que se pueda hacer?
Los investigadores dicen que necesitan más datos, más financiamiento, mejor monitoreo. Pero honestamente, una vez que el suelo se hunde, no vuelve. Lo que se puede hacer es entender dónde está ocurriendo y planificar en consecuencia. Eso es lo que Wdowinski está tratando de lograr.