Los mexicanos y españoles medio primos-hermanos somos
Felipe VI reconoció abusos durante la Conquista en marzo, permitiendo a Sheinbaum justificar la reconciliación como cuestión de dignidad nacional. Ambos gobiernos necesitaban resolver diferencias para reforzar vínculos comerciales y culturales en contexto geopolítico complicado con políticas de Trump.
- Felipe VI reconoció abusos y controversias morales durante la Conquista en marzo de 2026
- Siete años de tensiones comenzaron en 2019 cuando México exigió disculpas públicas
- La conversación entre Felipe VI y Sheinbaum duró una hora el jueves en Guadalajara
- México necesitaba el reconocimiento como "asunto de dignidad" nacional
El rey Felipe VI visitó México durante el Mundial para resolver diferencias con la presidenta Claudia Sheinbaum tras siete años de tensiones sobre disculpas por la Conquista, priorizando pragmatismo comercial y cultural.
El rey Felipe VI llegó a México el jueves pasado con una misión que iba más allá del fútbol. Durante una hora de conversación con la presidenta Claudia Sheinbaum en Guadalajara, los dos líderes cerraron un capítulo de siete años de fricciones diplomáticas que había tensado las relaciones entre dos naciones unidas por historia, idioma y comercio. La excusa fue el partido España-Uruguay del viernes en la misma ciudad, pero el verdadero propósito era reconciliación.
La tensión había comenzado en 2019 cuando México exigió que el monarca pidiera disculpas públicas por la Conquista. El expresidente Andrés Manuel López Obrador fue directo: envió una carta al rey solicitando ese reconocimiento. En 2022, López Obrador puso las relaciones en una "pausa" que nunca explicó completamente. Cuando Sheinbaum asumió el cargo en 2024, no invitó a Felipe VI a su ceremonia de investidura, señal clara de que la herida seguía abierta. Pero en marzo de este año, algo cambió. El rey visitó una exposición en Madrid sobre mujeres indígenas y reconoció públicamente los abusos y las "controversias morales y éticas" que ocurrieron durante la conquista de México. No fue la disculpa formal que México había pedido, pero fue suficiente. Dos días después, Sheinbaum confirmó que había extendido una invitación al monarca para venir al Mundial.
Para Sheinbaum, esas palabras de marzo fueron esenciales. Ella necesitaba ese reconocimiento como "un asunto de dignidad" para el pueblo mexicano, explicó. También le permitía mantener coherencia con la postura de su predecesor y con sus propios principios. El jueves, cuando Felipe VI y ella se sentaron a conversar, hablaron de comercio, economía y política internacional. El rey describió la relación como "magnífica" y dijo que iba "a mejor", con "un futuro enormemente próspero por delante". Sheinbaum lo caracterizó como "una persona muy sencilla".
Pero la reconciliación no era solo cuestión de dignidad nacional. Ambos gobiernos tenían razones prácticas para resolver el conflicto. Los vínculos comerciales, culturales y sociales entre México y España son ya importantes, y en un momento de tensión geopolítica y económica global, reforzarlos era imperativo. La sintonía entre ambos gobiernos ya se había demostrado semanas antes cuando Sheinbaum asistió a una reunión de líderes progresistas en Barcelona, donde se envió un mensaje de unidad frente a las políticas del gobierno de Donald Trump.
En las calles de Guadalajara, la gente parecía aliviar la tensión. Miguel Campos, un empleado de banca español de 41 años que visitaba México por primera vez para ver el partido, consideraba toda la polémica más "politiqueo y hacer ruido mediático que lo que siente la gente". Mientras caminaba envuelto en una bandera española, decía: "No hay odio a España y creo que los mexicanos y los españoles medio primos-hermanos somos". Sergio Astorga, camarero de Guadalajara que ese viernes estaba con la selección española, lo expresó de otra manera: "Fue una falta de comunicación porque mexicanos y españoles somos parte los unos de los otros".
El fútbol ha sido herramienta diplomática durante décadas, aunque también es terreno de contradicciones. Este Mundial, organizado conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá como símbolo de unidad continental, ocurre en un momento de tensión entre esos tres países debido a las políticas unilaterales, proteccionistas y antiinmigración de Trump. Felipe VI no fue el único miembro de la realeza que aprovechó el torneo para visitas diplomáticas. La princesa Hisako de Takamado de Japón también viajó a Monterrey, donde el domingo anterior Japón goleó a Túnez 4 a 0 en lo que fue el partido número 1,000 en la historia de la Copa del Mundo. Pero fue la presencia del rey español en Guadalajara la que marcó el cierre de una disputa que había pesado sobre las relaciones bilaterales durante años.
Citas Notables
Esta relación tan magnífica va a mejor y tiene un futuro enormemente próspero por delante— Rey Felipe VI
Fue una falta de comunicación porque mexicanos y españoles somos parte los unos de los otros— Sergio Astorga, camarero de Guadalajara
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué fue tan importante que el rey reconociera los abusos en marzo si no fue una disculpa formal?
Porque Sheinbaum necesitaba poder decirle a su pueblo que la dignidad había sido respetada. Una disculpa formal hubiera sido más limpia, pero el reconocimiento público de "controversias morales y éticas" le dio lo que necesitaba políticamente para justificar la reconciliación.
¿Crees que la gente en México realmente quería que el rey pidiera disculpas?
Probablemente no tanto como los políticos. Los ciudadanos que hablaron en Guadalajara veían la disputa como ruido mediático. Pero eso no significa que el reconocimiento no importara; importaba a nivel de dignidad nacional, que es diferente a lo que siente cada persona en la calle.
¿Por qué ambos gobiernos necesitaban resolver esto ahora?
Porque el contexto geopolítico cambió. Con Trump en el poder, México y España necesitaban fortalecer sus vínculos comerciales y culturales. Una relación rota no ayuda a ninguno cuando hay presiones externas.
¿El fútbol realmente resolvió esto o solo fue la excusa?
Fue la excusa perfecta. El fútbol dio cobertura diplomática, permitió que ambos líderes se encontraran en un contexto neutral y celebratorio. Pero lo que resolvió fue el reconocimiento de marzo y la necesidad pragmática de ambos gobiernos.
¿Qué pasa si Trump cambia de política hacia México?
Entonces la solidaridad entre México y España se vuelve aún más valiosa. Por eso ambos gobiernos invirtieron en cerrar esta herida ahora.