México produce electricidad en abundancia —más de 90 gigawatts instalados— pero enfrenta una paradoja silenciosa: la energía existe, sin embargo no siempre llega. Como un río caudaloso sin canales que lo guíen, el verdadero desafío no está en la fuente sino en las venas que la distribuyen. La empresa ABB advierte que sin inversión urgente del Estado en redes de transmisión y distribución, esa riqueza energética permanecerá atrapada entre la planta generadora y la necesidad real.