En las canchas del Estadio Cuauhtémoc de Puebla, una generación joven de futbolistas mexicanos escribió el miércoles un capítulo de continuidad y promesa: la Selección Sub-20 goleó 4-0 a Panamá y aseguró su lugar en el Mundial Sub-20 de 2027, recordándonos que el deporte juvenil no es solo preparación para el futuro, sino ya una afirmación del presente. Bajo la dirección de Álex Diego, el equipo ha construido un torneo sin fisuras —nueve goles a favor, ninguno en contra— como si la disciplina colectiva fuera la respuesta más elocuente a la incertidumbre. Más allá del marcador, lo que queda es