En el tablero de la competencia tecnológica y militar del siglo XXI, los minerales críticos han dejado de ser un asunto técnico para convertirse en moneda de poder geopolítico. México, buscando asegurar la ratificación del T-MEC, ha alineado su política comercial y tecnológica con las prioridades de seguridad económica de Washington, cediendo en litio y minerales estratégicos mientras restringe la presencia tecnológica china en su territorio. Lo que se negocia no son aranceles ni cuotas: es el lugar que ocupará México en la arquitectura del orden global que está tomando forma.