En un momento en que la inteligencia artificial se consolida como infraestructura de poder global, Meta ha lanzado Muse Glimmer, un modelo de treinta mil millones de parámetros que corre en una computadora personal sin depender de centros de datos. Con sus pesos disponibles bajo licencia abierta, el movimiento desafía el modelo dominante de IA centralizada y costosa, y plantea una pregunta más antigua que la tecnología misma: ¿quién debe controlar las herramientas que amplían la capacidad humana? La respuesta de Meta, al menos por ahora, es que nadie en particular.