En un momento en que el mundo debate quién debe controlar la inteligencia artificial, Mark Zuckerberg eligió una respuesta radical: nadie en particular, y todos a la vez. Meta anunció que abrirá los parámetros de su modelo de IA más avanzado para descarga pública, permitiendo que cualquier persona lo ejecute en su propia computadora. La decisión no es solo técnica; es una declaración filosófica sobre el poder, la competencia geopolítica y la pregunta de si las herramientas más transformadoras de nuestra era deben pertenecer a unos pocos o a la humanidad entera.