En 2007, una sesión fotográfica benéfica unió sin saberlo a dos generaciones del fútbol: Lionel Messi, joven promesa del Barcelona, sostuvo en sus brazos al bebé Lamine Yamal para un calendario de Sport y UNICEF. Diecinueve años después, ambos se enfrentan como capitanes de sus selecciones en la final del Mundial 2026, convirtiendo aquella imagen olvidada en símbolo involuntario del paso del tiempo y del relevo en el deporte. Lo que el azar dispuso en un barrio de Mataró, la historia lo ha elevado a metáfora.