Hay goles que no se miden por su belleza sino por el peso que cargan. En la Leagues Cup, Lionel Messi anotó su primer tanto tras la final del Mundial de 2022 —una derrota que lo siguió como una sombra durante meses— igualando el marcador ante Atlético San Luis con un zurdazo limpio y sin adornos. No fue un gol de antología, pero sí un umbral cruzado: el de la vuelta, el del primer paso después del dolor.