En los márgenes de una presa romana que ha sobrevivido dos milenios, Mérida invita a sus ciudadanos a levantar la vista hacia el cielo en la noche del 11 de agosto. El Ayuntamiento ha organizado una observación gratuita de las Perseidas en el embalse de Proserpina —Patrimonio Mundial de la Unesco— como preludio a un eclipse solar que al día siguiente ocultará el 96,8% del disco solar sobre la ciudad. Es un recordatorio de que el asombro astronómico no requiere viaje alguno cuando el cielo y la historia convergen en el mismo lugar.