En un momento en que la medicina cardiovascular buscaba ampliar sus herramientas, la FDA autorizó Lipfendra, la primera píldora oral inhibidora de PCSK9 de Merck, transformando el acceso al tratamiento del colesterol alto para decenas de millones de estadounidenses. El hito no es solo científico: llega cuando Merck necesita construir un futuro más allá de Keytruda, cuya patente expira en 2028. Así, la salud pública y la estrategia corporativa convergen en una pequeña pastilla que podría redefinir cómo una nación enfrenta su principal causa de muerte.