Durante décadas, la Mercedes-Benz Sprinter dominó el segmento de vans utilitarias con una sola deuda pendiente: la ausencia de una transmisión automática. Con la llegada de la caja 9G-Tronic de nueve velocidades, esa deuda queda saldada, y el vehículo más vendido de su categoría en el país da un paso hacia la madurez tecnológica que sus conductores —tanto particulares como flotas— llevaban tiempo esperando. En un mercado que mira hacia Estados Unidos y África como nuevos horizontes, la planta local proyecta 20.000 unidades para 2026, convirtiendo a la Sprinter en un emblema tanto de movilidad