Detrás de cada vuelo existe una red invisible de tubos y conductos que transportan los fluidos que dan vida a las aeronaves. Este mercado, valorado en 1.510 millones de dólares en 2025, avanza hacia los 2.360 millones en 2035, impulsado por la expansión de flotas comerciales, la modernización militar y una transformación tecnológica que privilegia materiales más ligeros y procesos más precisos. Es el crecimiento silencioso de la infraestructura que hace posible el vuelo moderno.