Cada semana, millones de personas depositan en un boleto de lotería la esperanza de una transformación radical de su existencia. El martes 4 de agosto, Mega Millions celebró su sorteo con un pozo acumulado de $60 millones y la Mega Ball número 21 como protagonista, recordándonos que este juego —nacido en 1996 bajo el nombre de Gran Juego— lleva tres décadas tejiendo sueños a lo largo de 45 estados. En un país donde premios recientes han alcanzado los $980 millones, la pregunta no es solo quién gana, sino qué significa para la sociedad la promesa perpetua de la fortuna instantánea.