El tiempo se cuenta como si hubieras estado trabajando. Tu sueldo no baja.
En Chile, más de un millón seiscientas mil personas mayores de 60 años en el Gran Santiago permanecen sin vacunarse contra la influenza, no por falta de vacunas, sino por un miedo que la ley ya resolvió hace años. Desde 2021, el artículo 66 ter del Código del Trabajo garantiza a todo trabajador medio día de permiso pagado para vacunarse en campañas públicas de inmunización, sin descuentos ni negociaciones con el empleador. Es uno de esos casos en que el derecho existe, la protección está escrita, y sin embargo el desconocimiento sigue siendo más poderoso que la norma.
- Más de 1,6 millones de adultos mayores laboralmente activos en el Gran Santiago evitan vacunarse por temor a perder ingresos, un miedo que la ley lleva cinco años desmintiendo.
- El artículo 66 ter del Código del Trabajo obliga al empleador a otorgar medio día pagado por cada dosis, sin que el trabajador pierda un peso de su sueldo.
- El derecho tiene una condición crítica: el trabajador debe avisar con al menos dos días de anticipación, o el empleador puede rechazar legalmente el permiso.
- Al regresar del vacunatorio, el comprobante oficial es el único documento que el empleador puede exigir para validar la ausencia.
- Las autoridades de Salud y Trabajo identifican el desconocimiento de este derecho como uno de los principales frenos a la campaña de vacunación de invierno 2026.
Más de un millón seiscientas mil personas mayores de 60 años en el Gran Santiago siguen sin vacunarse contra la influenza. Muchas de ellas trabajan, y el temor que las detiene es concreto: perder horas de sueldo, ver reducida la quincena. Lo que casi nadie recuerda es que ese miedo ya no tiene sustento legal.
Desde que entró en vigor la Ley 21.347 en 2021, el Código del Trabajo reconoce un derecho claro: todo trabajador que forme parte del público objetivo de una campaña pública de inmunización tiene derecho a medio día de permiso laboral pagado para vacunarse. No es un favor del jefe ni una concesión negociable. Es una obligación del empleador establecida en el artículo 66 ter, y el tiempo se cuenta como horas trabajadas. El sueldo no baja.
Sin embargo, el derecho tiene una condición innegociable: avisar al empleador con al menos dos días de anticipación. Si ese aviso no se da, el empleador puede rechazar el permiso válidamente. El medio día cubre no solo el tiempo en el vacunatorio, sino también el traslado de ida y vuelta. Al volver, basta presentar el comprobante que entrega la autoridad sanitaria para acreditar la asistencia.
Para quienes requieren más de una dosis, la Dirección del Trabajo precisó que el derecho aplica de forma independiente por cada inyección. Y hay un detalle importante: si el permiso no se usa, no se convierte en dinero. No es compensable. El beneficio existe solo si se ejerce.
La campaña de invierno 2026 avanza, y las autoridades reconocen que el desconocimiento de este derecho sigue siendo uno de los principales obstáculos. Muchos adultos mayores que trabajan simplemente ignoran que pueden vacunarse sin sacrificar su ingreso. La protección legal existe. Lo que falta es que quienes más la necesitan sepan que pueden usarla.
Más de un millón seiscientas mil personas mayores de 60 años en el Gran Santiago siguen sin vacunarse contra la influenza, y muchas de ellas trabajan. El temor es simple y concreto: perder horas de sueldo, ver reducido el pago de la quincena, quedar en deuda con el empleador. Lo que casi nadie recuerda es que existe una protección legal que hace innecesario ese miedo.
Desde 2021, cuando entró en vigor la Ley 21.347, el Código del Trabajo reconoce un derecho que pocas personas conocen o ejercen: todo trabajador que forme parte del público objetivo de una campaña pública de inmunización tiene derecho a medio día de permiso laboral pagado para vacunarse. No es una concesión del jefe. No es un favor que se negocia. Es una obligación legal del empleador, y el tiempo se cuenta como si hubieras estado trabajando. Tu sueldo no baja. No hay descuento. El artículo 66 ter es claro en esto.
Pero el derecho tiene una condición que no es negociable: debes avisar a tu empleador con al menos dos días de anticipación. No es una recomendación. Es un requisito. Si no lo haces, el empleador puede rechazar el permiso, y entonces sí podrías perder esas horas. El aviso debe ser suficientemente claro para que conste que informaste con tiempo. Además, el medio día incluye no solo el tiempo en el vacunatorio, sino también el necesario para ir y volver.
Una vez que recibas la inyección, necesitas un comprobante. La autoridad sanitaria te entrega un carnet o un documento que acredita que te vacunaste en la fecha que dijiste. Eso es todo lo que el empleador puede pedirte para verificar que cumpliste. Sin ese papel, no hay forma de demostrar que fuiste, así que guárdalo.
Para quienes requieren más de una dosis —como algunos esquemas de Covid-19—, la Dirección del Trabajo aclaró hace poco que el derecho se aplica de forma independiente por cada dosis. No es un único medio día para todo el proceso. Son medio día por cada inyección. Y aquí viene lo importante: este beneficio no se puede convertir en dinero. Si no usas el permiso, no te lo pagan. No es compensable. Eso significa que si decides no vacunarte, pierdes el derecho, y el empleador no tiene obligación de darte nada a cambio.
La campaña de invierno 2026 está en marcha, y las autoridades de Salud y Trabajo han notado que el desconocimiento de este derecho sigue siendo uno de los principales obstáculos para que la gente se vacune. Muchos adultos mayores que trabajan simplemente no saben que pueden hacerlo sin sacrificar su ingreso. Otros lo saben pero desconfían, o temen represalias que legalmente no pueden ocurrir. La protección existe. Lo que falta es que la gente la use.
Citas Notables
El tiempo otorgado por ley debe complementarse con el lapso necesario para los traslados de ida y vuelta hacia el centro médico— Código del Trabajo, artículo 66 ter
En caso de que la inmunización contemple más de una dosis, el trabajador tiene derecho a medio día de permiso laboral por cada una de las dosis de manera independiente— Dirección del Trabajo
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué crees que tanta gente no conoce este derecho si lleva cinco años en la ley?
Porque nadie lo comunica bien. Las campañas de vacunación hablan de dónde ir y cuándo, pero casi nunca mencionan que tienes derecho a tiempo pagado. Los empleadores tampoco lo publican. Y los trabajadores, especialmente los mayores, desconfían de lo que no ven escrito en su contrato.
¿Qué pasa si aviso con un día de anticipación en lugar de dos?
Técnicamente, el empleador puede rechazarlo. El requisito es estricto: dos días mínimo. No es flexible. Si quieres estar seguro, avisa por escrito, por correo, por mensaje. Algo que quede constancia.
¿Y si me vacuno pero pierdo el carnet?
Sin el comprobante, no tienes forma de acreditar que fuiste. El empleador puede argumentar que no verificó tu asistencia. Es por eso que el papel es tan importante. Guárdalo como si fuera dinero.
¿Cuál es la razón real por la que tanta gente mayor no se vacuna?
El miedo al dinero. Viven con ingresos ajustados. Perder medio día de trabajo es perder dinero que necesitan. Aunque la ley lo proteja, muchos no confían en que el empleador respete la ley. O simplemente no saben que existe.
¿Qué debería hacer alguien que ya fue rechazado?
Presentar un reclamo ante la Dirección del Trabajo. Tienen registro de que el derecho existe. Si el empleador te negó el permiso sin causa legal, eso es una violación. Pero es más fácil prevenir: avisa con tiempo, presenta el comprobante, y todo queda claro.