Matilde García: la formación y cultura corporativa impulsan el talento femenino en distribución

Las empresas de ANGED han incorporado 72 mujeres víctimas de violencia de género en 2023 y desarrollan programas de apoyo material y psicológico para víctimas de violencia.
La formación y los cambios culturales detectan el talento femenino para puestos de dirección
Matilde García, presidenta de ANGED, sobre cómo las empresas están eliminando barreras profesionales para las mujeres.

Por primera vez en 46 años, una mujer preside la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución: Matilde García Duarte asume ese liderazgo en un sector donde casi 150.000 mujeres sostienen la operación diaria de 21 grandes compañías. Su llegada no es un gesto aislado, sino el reflejo de una transformación deliberada que está reconfigurando desde los consejos de administración hasta los programas de reinserción para víctimas de violencia. El sector reconoce que la igualdad real no surge por inercia, sino por decisiones estructurales sostenidas en el tiempo.

  • Por primera vez en cuatro décadas y media, ANGED tiene presidenta: Matilde García Duarte rompe un techo que había permanecido intacto desde la fundación de la asociación.
  • Cinco mujeres dirigen hoy las principales cadenas de distribución del país, mientras empresas como IKEA y Tendam han alcanzado paridad o mayoría femenina en sus órganos directivos.
  • La transformación no es solo numérica: todas las empresas asociadas han implementado protocolos contra el acoso, planes de igualdad salarial y programas de liderazgo femenino con resultados medibles.
  • En 2023, Carrefour incorporó a 72 mujeres víctimas de violencia de género, y EROSKI recaudó más de 115.000 euros para proyectos de apoyo, convirtiendo la responsabilidad social en acción concreta.
  • El reto declarado es que estos avances no se detengan en las cúpulas, sino que penetren en todas las capas de organizaciones que emplean a casi dos tercios de su plantilla en mujeres.

La distribución comercial española tiene rostro femenino: de los aproximadamente 230.000 empleados en las 21 empresas de ANGED, casi 150.000 son mujeres. Este año, ese dato adquiere un peso simbólico adicional: Matilde García Duarte se convierte en la primera presidenta de la asociación en sus 46 años de historia, asumiendo el cargo con un mensaje claro sobre lo que queda por hacer.

García ha situado la formación, la eliminación de barreras profesionales y el cambio cultural corporativo como los ejes del progreso real. No como aspiraciones, sino como políticas concretas. Los resultados ya son visibles en algunas empresas: en IKEA, el 55 por ciento del comité de dirección son mujeres; en Tendam, la mitad del consejo y nueve de sus once marcas tienen liderazgo femenino; en Leroy Merlin, el 59 por ciento de las participantes en su programa de liderazgo femenino ha ascendido o cambiado de puesto.

En la cúpula del sector, cinco mujeres ocupan la dirección general de las principales cadenas: Marta Álvarez en El Corte Inglés, Rosa Carabel en EROSKI, Elodie Perthuisot en Carrefour España, Annabel Chaussat en FNAC España y Diane Tucci en Costco España. Nombres que hace una generación habrían sido impensables en esas posiciones.

Pero la igualdad que impulsa ANGED va más allá de los organigramas. Todas las empresas asociadas cuentan con protocolos contra el acoso y programas de reinserción laboral para mujeres que han sufrido violencia, con apoyo material y psicológico para ellas y sus hijos. Carrefour, a través de convenios con Cruz Roja y la Fundación Integra, incorporó a 72 mujeres víctimas de violencia solo en 2023. EROSKI mantiene desde 2005 una Comisión para la Igualdad cuya última campaña recaudó más de 115.000 euros para cinco proyectos de apoyo.

El desafío que García Duarte plantea es que estos avances no se consoliden únicamente en los niveles visibles, sino que continúen extendiéndose hacia todas las capas de unas organizaciones que ya son, por su composición, un actor central en el empleo femenino de España.

La distribución comercial española sostiene sobre los hombros de casi 150.000 mujeres una parte significativa de su operación diaria. Desde quienes atienden a los clientes en las tiendas hasta las que toman decisiones en las salas de juntas, estas mujeres conforman el tejido laboral de las 21 empresas que integran la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución. Este año marca un punto de inflexión simbólico: por primera vez en 46 años de historia de ANGED, una mujer ocupa la presidencia. Matilde García Duarte asume el cargo en un momento en que el sector busca consolidar avances que, aunque visibles, aún requieren trabajo deliberado para convertirse en norma.

García ha puesto el acento en lo que considera fundamental para que el talento femenino prospere dentro de las organizaciones: eliminar obstáculos profesionales, invertir en formación y transformar la cultura corporativa desde adentro. No se trata de gestos simbólicos, sino de cambios estructurales. En algunas de las empresas asociadas, las mujeres ya ocupan más de la mitad de los puestos de dirección, un logro que no ocurrió por casualidad sino por decisiones deliberadas de liderazgo.

El panorama de las cúpulas ejecutivas refleja esta transformación. Cinco mujeres dirigen actualmente las principales compañías del sector: Marta Álvarez en El Corte Inglés, Rosa Carabel en EROSKI, Elodie Perthuisot en Carrefour España, Annabel Chaussat en FNAC España y Diane Tucci en Costco España. Pero los números van más allá de los nombres en la cúpula. En Tendam, la mitad del consejo de administración son mujeres, y nueve de sus once marcas de moda están bajo liderazgo femenino. IKEA ha llegado al punto en que el 55 por ciento de su comité de dirección está compuesto por mujeres. Carrefour ha estructurado sus nombramientos para puestos de mando de modo que más de la mitad corresponden a mujeres. Alcampo ha mejorado tres puntos porcentuales la presencia femenina en puestos de responsabilidad, alcanzando el 42 por ciento. Leroy Merlin desarrolla un programa específico de liderazgo femenino que ha permitido que el 59 por ciento de las participantes haya avanzado o cambiado de puesto dentro de la empresa.

Pero la igualdad en las empresas de distribución va más allá de los números en los directorios. García ha enfatizado que todas las empresas asociadas cuentan con protocolos contra el acoso, campañas de sensibilización y formación para facilitar la reinserción laboral de mujeres que han sufrido violencia. Ofrecen apoyo material y psicológico tanto a las mujeres como a sus hijos. Carrefour, por ejemplo, ha establecido convenios con Cruz Roja y la Fundación Integra para incorporar a mujeres víctimas de violencia de género, trata y mujeres con discapacidad intelectual. En 2023 solo, esta cadena incorporó a 72 mujeres que habían sufrido violencia. EROSKI mantiene desde 2005 una Comisión para la Igualdad y un Observatorio que desarrollan iniciativas solidarias. Una campaña reciente recaudó más de 115.000 euros destinados a cinco proyectos de apoyo.

Estas medidas no son aisladas ni improvisadas. Un estudio de ANGED documenta un conjunto coherente de políticas que van desde formación en prevención del acoso hasta planes para corregir diferencias salariales injustificadas, pasando por trámites específicos para facilitar la conciliación entre vida laboral y personal. El sector ha reconocido que la igualdad requiere inversión sostenida, no solo en capacitación sino en cambio cultural profundo. García Duarte ha recordado que las empresas de distribución son agentes clave en la sensibilización sobre la inserción laboral de las mujeres, una responsabilidad que van asumiendo con programas concretos y medibles. De los aproximadamente 230.000 empleados en estas 21 empresas, casi 150.000 son mujeres distribuidas en canales que van desde alimentación y hogar hasta electrónica, textil, ocio y servicios. El desafío ahora es que estos avances no se estanquen, sino que continúen profundizándose en las capas más amplias de la organización.

Hay un compromiso por eliminar las barreras que han frenado el desarrollo profesional de las mujeres. La formación, la supresión de barreras y los cambios en la cultura corporativa están siendo fundamentales para detectar ese talento femenino que se puede incorporar a los puestos de dirección.
— Matilde García Duarte, presidenta de ANGED
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué es significativo que una mujer presida ANGED después de 46 años?

Model

Porque señala que el sector reconoce que necesita liderazgo diverso para entender y resolver sus propios desafíos. No es solo un símbolo; es una declaración de que las decisiones sobre cómo se estructura el trabajo en distribución deben incluir perspectivas que históricamente fueron excluidas.

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Los números de mujeres en dirección parecen altos. ¿Qué tan real es este progreso?

Model

Es real, pero desigual. Algunas empresas han llegado a paridad o mayoría femenina en sus consejos. Otras están en el 42 por ciento. Lo importante es que no ocurrió naturalmente; ocurrió porque decidieron que la formación y la cultura corporativa debían cambiar deliberadamente.

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¿Qué tiene que ver la violencia de género con una empresa de distribución?

Model

Tiene todo que ver. Estas empresas emplean a casi 150.000 mujeres. Si una mujer sufre violencia, su capacidad de trabajar se ve comprometida. Las empresas que ofrecen reinserción laboral, apoyo psicológico y protocolos contra el acoso reconocen que la igualdad no es solo un asunto de números en directorios, sino de crear espacios donde las mujeres puedan trabajar con seguridad.

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¿Cuál es el siguiente paso después de estos programas?

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Que se normalicen. Que no sean iniciativas especiales sino parte del funcionamiento ordinario. Que la formación en liderazgo femenino no sea un programa piloto sino una expectativa estándar. Que los protocolos contra el acoso no sean documentos que se cuelgan en una pared sino prácticas vivas.

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¿Qué diferencia hay entre una empresa que dice tener igualdad y una que realmente la practica?

Model

La diferencia está en los detalles. Una empresa que practica igualdad mide, reporta, corrige diferencias salariales injustificadas y facilita la conciliación. No solo habla de talento femenino; invierte en detectarlo y desarrollarlo. Eso es lo que García está señalando como fundamental.

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